Cada vez más autónomos

Conocer las características comunes del desarrollo evolutivo de los niños nos ayuda a la hora de hacer propuestas a nuestro hijo. Por ejemplo, si conocemos las habilidades que está desarrollando en un momento determinado, (y, en este sentido, lo más importante es observar lo que hace y aquello por lo que muestra interés), resultará más fácil proponerle juegos que le permitan desarrollar estas aptitudes, con los que se lo pase bien, que no resulten ni demasiado sencillos ni demasiado complicados…

De los 24 a los 30 meses:

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Manipulan los objetos con mucha precisión. Por ejemplo, comen con cuchara sin ensuciarse y beben agua sin derramarla.

Se desplazan con mayor seguridad, caminan coordinando las manos y los pies, suben y bajan solos las escaleras (lo acostumbran a hacer escalón a escalón), saltan con los dos pies juntos y siguen poniendo a prueba las posibilidades que les ofrece su cuerpo.

Conviene tener en cuenta que hay niños más atrevidos que otros: por ejemplo, niños a los que les gusta subirse a los sitios y escalar, y otros más miedosos o precavidos.

Si hasta ahora empezaron a colaborar a la hora de vestirse y desvestirse, por ejemplo, estirando un brazo, ahora pueden ponerse o quitarse alguna prenda o los zapatos, si son fáciles de poner o de quitar.

Asimismo, a esta edad, en función de su grado de madurez, algunos niños inician la retirada del pañal.

También inician el habla telegráfica haciendo frases con nombre y verbo –“Niño tiene pelota”–. Utilizan el no de forma oral y no solamente con el gesto. Responden a preguntas simples, entonan canciones y son capaces de prestar atención durante un rato a los cuentos y a otras actividades.

Siguen imitando el mundo adulto,pero pronto dejarán de buscarnos como espejo a imitar y nos representarán y se representarán a sí mismos poniendo en práctica experiencias vividas: iniciarán el juego simbólico. Es decir, representan historias “haciendo como si”: el niño coge ese teclado de ordenador que le dimos para jugar haciendo ver que es la madre trabajando, mece a su muñeco como su padre hace con el hermanito, o simula que el peluche es él durante la visita del médico. Mediante este juego, representa roles y entiende el mundo en el que vive.

Continúan realizando actividades paralelas con otros niños y, poco a poco, irán compartiendo objetos, mostrando curiosidad por lo que hacen los otros e interactuando con ellos.

Muestran interés y participan en las actividades del hogar. Por ello ya podemos pedirles que colaboren en pequeñas tareas de responsabilidad, como dejar la ropa sucia en el cesto, poner las servilletas en la mesa, etc.

De los 30 a los 36 meses:

El perfeccionamiento de sus habilidades con las manos es cada vez más evidente: realizan actividades como enroscar, encajar, pasar cosas por un hilo, recortar, etc. Con nuestra ayuda y supervisión, pueden comenzar a utilizar otros utensilios como unas tijeras o el cuchillo, pero será necesario que sean siempre apropiados para él: por ejemplo, que sean de punta redonda para evitar pinchazos o cortes.

También mejoran en la coordinación de sus movimientos. Corren, saltan a pata coja, van de puntitas, suben y bajan escaleras alternando los pies en los peldaños, e incluso algunos niños empiezan a ir en triciclo.

A la hora de comunicarse utilizan oraciones cada vez más elaboradas. Utilizan las variaciones oportunas de género, nombre o persona (el hermano es guapo, la hermana es guapa). También mejoran su entonación y ya saben exclamar y preguntar. En este sentido, disfrutarán si jugamos con ellos a marionetas o si cuando les contamos un cuento representamos los diálogos de los protagonistas mientras entonamos.

Consolidan determinados hábitos, como irse a dormir al cabo de un rato después de la cena, lavarse las manos antes de las comidas, llegando incluso a dejar de utilizar el pañal, especialmente durante el día.

Siguen animados con los juegos de imitación y con los juegos simbólicos, así como los juegos de construcción o los juegos que impliquen movimiento, aunque cada vez sean más complejos.Por ejemplo, en el juego simbólico el niño utilizará objetos para representar imágenes mentales, (el plato se convierte en un volante, simulando que la madre le lleva en coche a la escuela o que hace recetas de cocina utilizando arena y agua como ingredientes para elaborar las comidas). Por consiguiente, jugará sin necesidad del objeto real o del juguete que lo represente.

También seguirá avanzando en el proceso de socialización, intercambiando materiales con otros niños.

A esta edad, la mayoría de los niños ya utilizan el yo para hablar de ellos mismos y pueden iniciar una etapa de oposición para demostrar su autonomía: utilizan mucho el no y las negativas a nuestras propuestas, pudiendo incluso intentar poner a prueba los límites de los adultos. Tenemos que entender que quieren manifestar sus intereses y esta es una forma de intentar demostrarnos que pueden hacer cosas por sí solos, que quieren tomar decisiones, etc.

Cuando determinados logros tardan excesivamente en llegar, esta tardanza puede ser una señal de posibles situaciones de riesgo. En este caso, si conseguimos detectarlo a tiempo, conviene consultarlo con un especialista y abordarlo tan pronto como sea posible.

Categoria
1-3 años, Desarrollo y aprendizaje, Revisats