¿Cómo debe ser un cuento para niños de tres a cinco años?

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Los cuentos, como el juego, son muy importantes para los niños de esta edad. Además de representar un momento lúdico y de ocio por excelencia, la lectura o narración de cuentos les aportan a nuestros hijos muchos otros beneficios, puesto que les permite desarrollar su creatividad e imaginación, su capacidad de atención y su expresión verbal y no verbal.

Existe una gran diversidad de cuentos: desde los que hemos escuchado y que se han ido contando de generación en generación, hasta los que podemos encontrar en los libros de diferentes formatos. Por ejemplo, los cuentos o los álbums ilustrados, o bien los cuentos interactivos (con solapas para tocar y levantar).

Cuando somos nosotros quienes le queremos contar una historia a nuestro hijo, ¿cómo escogemos el cuento apropiado?

Ante todo, debemos tener en cuenta que no existe “El cuento”, aquel con el que vamos a triunfar sí o sí, puesto que al fin y al cabo cada niño es diferente y tiene sus propias preferencias, intereses y expectativas. De todos modos, las siguientes tipologías acostumbran a gustarles a los niños entre los tres y los cinco años:

  • Cuentos en los que los elementos que aparecen, como los personajes, los objetos y el vocabulario de la narración le resultan cercanos al niño. Por ejemplo, los cuentos que explican historias de niños y niñas que tienen la misma edad que nuestro hijo, relatos que se producen en la escuela, en la tienda o en el hogar y, en definitiva, cuentos sobre cosas que ven todos los días. El niño acostumbra a disfrutar con este tipo de cuentos porque identifica fácilmente las palabras que se utilizan, los contextos, vivencias, etc.
  • Así como los cuentos cercanos acostumbran a despertar su interés, también necesitan historias que amplíen su universo porque esta edad coincide con el desarrollo de su capacidad más inventiva, creativa e imaginaria. Así, pueden fascinarles los cuentos con elementos fantásticos y maravillosos, como los cuentos de hadas, o bien cuentos que combinan fantasía y realidad, como los cuentos sobre héroes.
  • Los cuentos con personajes animales o elementos de la naturaleza (el árbol que habla, la familia de las frutas, etc.) suelen entusiasmarles, pueden asimismo ayudar a crear sentimientos altruistas y actitudes responsables con el entorno.
  • Los niños son alegres y les gusta mucho reírse, de modo que los cuentos divertidos y humorísticos también resultan una buena opción.
  • La curiosidad, las ganas de descubrir el porqué de las cosas, y hacer preguntas que pueden resultar complejas de responder, como aquellas preguntas sobre la existencia o la muerte, es también algo habitual a estas edades. Algunos cuentos pueden ayudarnos a introducir al niño en estos temas, si lo consideramos apropiado, pudiendo ayudar al niño a establecer asociaciones entre la historia que explica el cuento y alguna experiencia vivida. Las historias son escenarios cargados de simbolismo, de modo que mediante un cuento nuestro hijo puede reconstruir una realidad.

Al margen de la tipología de cuentos, la sencillez (la narración de historias lineales), la acción y el hecho de que el cuento contenga repeticiones, cantinelas o rimas son elementos importantes para captar la atención del niño. Asimismo, en esta franja de edad les gustan los cuentos conocidos que hemos contado un montón de veces en los que ya saben lo que va a pasar. Por ejemplo, los cuentos tradicionales que se explican en la escuela, como “Los tres cerditos”, “La caperucita roja”, etc.

Para encontrar cuentos adecuados para la edad de nuestro hijo podemos pedir la ayuda de profesionales, como las personas que trabajan en una librería o biblioteca o los educadores.

Además de tener en cuenta su momento evolutivo, acertaremos con el cuento si le pedimos su opinión, si le sugerimos que escoja él el cuento que quiere que le contemos y si tratamos de averiguar cuáles son sus intereses. Por ejemplo, cuando finalice un cuento podemos preguntarle lo que le ha gustado y lo que no. En el caso de que mientras que le estemos contando un cuento nos demos cuenta que no le gusta o nos lo hace saber directamente, podemos escoger otro.

Finalmente, debemos escoger los cuentos que nos gusten. Para que un cuento despierte el interés del oyente, el narador debe ser capaz de contagiar su emoción. Y si a nosotros no nos emociona, a nuestro hijo tampoco le va a emocionar.

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3-5 años, Ocio y TIC, Revisats