¿Cuántas horas deberían dormir?

El sueño es un hábito que, como todos, requiere un aprendizaje. Las rutinas que los adultos transmitimos a los niños con respecto al sueño –la hora de ir a dormir, la forma de hacerlo, qué hacer antes de dormirse…– serán, por consiguiente, una parte muy importante de su educación.

¿Cuántas horas necesitan dormir los niños?

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Es recomendable que los niños de uno a tres años de edad duerman entre diez y trece horas diarias, incluida la siesta –de unas dos horas de duración–.

A pesar de esto, cada niño es diferente y, en función de su edad, de su momento de desarrollo, de las actividades que realice, etc., presentará unas necesidades de sueño diferentes. Estas necesidades de sueño son individuales y, si una criatura que duerme diez horas se muestra saludable y feliz, no deberemos preocuparnos ni obligarla a dormir más.

Será importante fijarnos si el niño necesita dormir más, puesto que la falta de sueño sí puede resultar perjudicial. La irritabilidad, el hecho de que se muestre cansado o nervioso, sin capacidad de concentración, con somnolencia durante el día, etc., son síntomas que acostumbran a indicar una falta de sueño.

¿A qué hora deben ir a dormir?

La hora adecuada para hacerle ir a dormir dependerá del ritmo del niño y de cada familia. Por ejemplo, por lo que respecta a la siesta, hay niños que no la necesitan y no debemos obligarles a dormir si no tienen sueño. En estos casos les podemos enseñar, si lo consideramos oportuno, a estar relajados invitándoles a estirarse un rato o a hacer una actividad en situación de reposo, como escuchar música o bien hojear un libro.

Con respecto al descanso nocturno, la hora recomendable para ir a dormir está entre las ocho y las nueve de la noche, pero también podemos adecuarlo a nuestros horarios. El niño podrá irse a dormir un poco más tarde si nos aseguramos de que pueda disfrutar de las horas necesarias de descanso –per ejemplo si al día siguiente se puede levantar un poco más tarde o si ha hecho una siesta hasta tarde–. De este modo, podemos disfrutar de unos momentos juntos, si no hemos tenido la oportunidad de hacerlo durante el día.

Los adultos deberemos observar a la criatura para ver cuándo tiene sueño e intentar adecuar la hora de ir a dormir a las necesidades familiares, manteniendo un horario apropiado.

El hábito de ir a dormir

La regularidad en los horarios y en las actividades diarias favorecerán los hábitos de sueño de la criatura: es aconsejable que los adultos establezcamos unas rutinas, intentando que los niños se acostumbren a dormir siempre a la misma hora.

También es importante transmitirle al niño la vivencia del sueño como una necesidad y un placer, y que nunca parezca un castigo o una separación de los adultos. Es necesario que sepa que cuando se va a dormir nosotros seguimos en casa, a su lado, y que todo va a seguir igual, aportándole la tranquilidad y la seguridad necesarias.

Algunas actividades que pueden ayudar a los niños a conciliar el sueño de forma relajada consisten en bañarlos antes de ir a dormir, contarles un cuento a media luz, etc. Realizadas de forma rutinaria, estas actividades pueden llegar a ser un señal para la criatura que ha llegado la hora de irse a dormir.

¿Qué podemos hacer si el niño se despierta o llora a media noche?

Lo que resulta importante para volver a conciliar el sueño es que los niños se sientan seguros y tranquilos. Para podernos asegurar que sea así, comprobaremos que se encuentren bien, que las condiciones ambientales son favorables –poco ruido y oscuridad en la habitación– y le demostraremos que seguimos estando cerca. Podemos acariciarlos y hablar con ellos con paciencia y comprensión, sin encender la luz. Si duermen en su habitación, intentaremos salir antes de que se hayan dormido: es importante que sepan volver a conciliar el sueño por sí mismos. 

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1-3 años, cuidados y seguridad, Salud