Dar el biberón a nuestro bebé

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Después del parto, y durante los primeros meses de vida, la leche –ya sea materna o artificial– será el principal alimento de nuestro hijo. En el momento de optar por un tipo u otro de leche, nuestras preferencias, la posibilidad o no de darle lactancia materna al bebé, o el deseo de complementar la alimentación del niño influirán en la decisión de darle leche materna o de fórmula –artificial–.

Del mismo modo, aunque optemos por amamantar a la criatura con leche materna, podemos necesitar alimentarla con leche de fórmula en algún momento: ya sea por la incorporación de la madre al trabajo, o por la necesidad o deseo de que otra persona también pueda darle el biberón, o por completar su alimentación…

Conocer los diferentes tipos de leches artificiales que podemos encontrar en el mercado, cuáles son las más adecuadas según la situación y qué criterios debemos tener en cuenta en el momento de elegir una, son algunas de las preguntas que nos pueden ayudar a escoger la leche más adecuada para nuestro bebé entre la amplia oferta de leches que existe en el mercado.

Las fórmulas para lactantes

Las fórmulas para lactantes son preparados para el biberón que tienen como finalidad alimentar al bebé o cubrir determinadas necesidades nutricionales durante los primeros años de vida. Están especialmente adaptadas para parecerse a la leche materna, cubrir las necesidades nutritivas de la criatura y favorecer un desarrollo adecuado. La única aportación que no tiene fórmula es el calostro, una substancia que segrega el pecho de la madre durante los primeros días después del parto.

Tipos de fórmulas

En función de la edad de la criatura, del formato de presentación y de la composición de la leche, encontraremos una gran variedad de fórmulas para lactantes:

Según la edad de la criatura

Durante los primeros seis meses es conveniente que la criatura tome fórmulas de iniciación, mientras que a partir de los seis meses pueden ser recomendables las leches de continuación. La principal diferencia entre las dos es la aportación de proteínas: las leches de continuación acostumbran a aportar una mayor cantidad de proteínas y suelen costar menos. Junto con el pediatra, podemos valorar si es necesario cambiar la leche de iniciación por la de continuación o si podemos continuar amamantando a la criatura con la de iniciación.

Según el formato de presentación

Podemos encontrar las fórmulas para lactantes en diferentes formatos:

  • Leches artificiales en polvo: Suelen ser las más utilizadas y las más baratas. Para prepararlas se deben mezclar con agua. Si utilizamos este tipo de fórmula es importante seguir las recomendaciones del fabricante en relación con la cantidad de leche que se debe utilizar en cada momento para garantizar una aportación adecuada de nutrientes a la criatura.

  • Leches líquidas y concentradas: La fórmula líquida también debe mezclarse con agua. De la misma manera que lo hacemos con las leches en polvo, es importante seguir las indicaciones del fabricante.

  • Leches preparadas para el consumo directo: No se tienen que mezclar, vienen en cartones o en biberones preparados para el consumo. Es importante conservarlas en la nevera. Aunque suelen ser más caras, nos pueden venir bien si no estamos en casa o nos vamos de viaje.

Según su composición

  • A base de leche de vaca: Están hechas con la proteína de la leche de vaca, modificada para que se parezca más a la leche materna. Se trata de leches tratadas y, por lo tanto, nunca las debemos sustituir por leche de vaca normal. Acostumbran a ser las más utilizadas.

  • A base de leche de soja. Elaboradas a base de la proteína de la soja, se aconsejan para niños que no toleran la lactosa, ya que no la contienen. En caso que deseemos que nuestro hijo no consuma proteína animal, deberemos pedir asesoramiento médico para valorar la idoneidad de esta fórmula para su alimentación. Las criaturas alérgicas a la leche de vaca también pueden ser alérgicas a la leche de soja.

  • Hipoalergénicas: Leches recomendadas para criaturas con alergia a la proteína de la leche.

  • Sin lactosa: Recomendadas para criaturas con intolerancia a la lactosa.

Además de este tipo de leches, el pediatra nos puede prescribir otras fórmulas específicas, más adecuadas para determinadas situaciones, para bebés prematuros, para bebés que no aumentan de peso, etc.

Lactancia con fórmula: ¿Cada cuánto? y ¿En qué cantidad?

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Cada criatura es diferente y, por tanto, la cantidad y la frecuencia con la que necesitará ser alimentada dependerá tanto de sus necesidades como de su edad. Generalmente, el bebé alimentado con fórmula acostumbra a comer cada tres horas, espaciando el tiempo entre cada toma a medida que va creciendo. La cantidad de leche recomendada acostumbra a ser de unos 150 ml diarios por cada quilo de peso de la criatura.

A pesar de que estas son las cantidades recomendadas a nivel general, es importante detectar si la criatura se ha quedado con hambre, o si ya está llena y no quiere comer más: el llanto, el gemido o la manera de mover la boca nos pueden ayudar a detectar estas situaciones.

Si tenemos cualquier duda, podemos pedir información a nuestro pediatra, que nos orientará sobre la frecuencia, el tipo y la cantidad de leche más adecuadas para nuestro hijo.

Categoria
0-1 años, Alimentación y nutrición