Desarrollo del niño con discapacidad: el papel de las familias

Al igual que con cualquier otra criatura, tenga discapacidad o no, las siguientes propuestas nos ayudarán a favorecer el desarrollo de las competencias del niño con discapacidad:

  • familia y discapacidad , discapacidad y familia, niños discapacitados, niño con discapacidad, discapacidad en niños, discapacidad infantil Es necesario implicarnos con nuestros hijos, ser sensibles a sus necesidades y demandas, mostrarles nuestro amor y afecto: el vínculo afectivo es muy importante, puesto que el niño aprende más si la relación que mantenemos con él es estrecha y respetuosa.
  • Es importante asimismo comunicarnos con el niño, tanto verbalmente como mediante gestos, miradas y cualquier otro tipo de comunicación no verbal.
  • Tenemos que fomentar sus competencias: cualquier niño es competente, puede aprender, cambiar y desarrollarse. Además, los pequeños necesitan de los demás para dar respuesta a sus necesidades. En este sentido, conviene que el entorno de la familia potencie las habilidades del niño, siendo conscientes que sus dificultades no son inmutables, sino que se pueden ir superando si las personas que nos ocupamos de él adoptamos un papel facilitador. Por ello, también nos ayudará conocer los potenciales y las limitaciones del niño.
  • Es importante posibilitar poco a poco su autonomía, en función de las características de nuestro hijo y de su madurez, transfiriéndole progresivamente responsabilidades y fomentando sus habilidades. Por ejemplo, haciéndole participar en las rutinas diarias o favoreciendo el juego y las actividades que nazcan de su propio interés.
  • Conviene favorecer que el niño desarrolle su vida en la comunidad, ofreciéndole un entorno lo menos restrictivo o segregado posible, es decir, que goce preferiblemente de los servicios ordinarios y propios de su entorno.
  • Es natural, asimismo, que con el paso del tiempo aparezcan nuevas necesidades o retos. Debemos tener paciencia porque sus necesidades son continuas y se encuentran en proceso de crecimiento. Además, en este proceso habrá dificultades que superaremos juntos y otras con las que aprenderemos a vivir.

Quizás nosotros también necesitamos ayuda

Hasta ahora hemos descubierto algunas propuestas para favorecer el desarrollo del niño con discapacidad. Algunos recursos también pueden ayudarnos a nosotros como cuidadores:

  • Es importante mantener una relación fluida y satisfactoria entre los diversos miembros de la familia: las relaciones de proximidad o conversar sobre nuestros sentimientos nos pueden ser de gran ayuda para superar momentos difíciles–. Si lo consideramos oportuno, también podemos pedir ayuda terapéutica a profesionales.
  • Nos conviene tener una buena red social –familiares, vecinos, amigos, etc.– tanto por el apoyo material –por ejemplo, en las tareas del día a día– como por el psicológico, En este sentido, nos resultará muy beneficioso sentir que tenemos a personas de nuestro entorno que nos ayudan, personas cercanas y significativas para nosotros.
  • Conviene buscar recursos que nos ayuden, que nos puedan ofrecer orientaciones prácticas sobre lo que podemos hacer: asociaciones, entidades, especialistas, padres de otros niños con discapacidad… Sus experiencias pueden ser extrapolables, nos pueden aportar conocimiento y serenidad. A pesar de ello, debemos hacerlo siempre valorando el conocimiento que tenemos como cuidadores del niño y confiando en nuestras habilidades como padres y madres.
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