El botiquín de casa: Primeros auxilios a los niños

Los niños corren de un lado para otro, experimentan, quieren descubrir, tocar, etc. Aunque vayamos con mucho cuidado con las medidas de seguridad en el hogar, que estemos atentos a lo que hagan nuestros hijos, que les transmitamos la importancia de vigilar y que les pongamos límites, los pequeños accidentes son habituales a estas edades. Los más corrientes son pequeños cortes, arañazos, morados, etc.

Los niños pueden hacerse daño cuando interactúan con su entorno, cuando juegan o mientras realizan las actividades domésticas habituales. La fiebre, las heridas o traumatismos leves, y los vómitos y la diarrea son frecuentes durante la infancia.

Si disponemos en casa de un botiquín que contenga productos y herramientas básicas de primeros auxilios, podremos atender a nuestro hijo dándole los primeros auxilios ante molestias, heridas o accidentes leves.

¿Cómo debe ser el botiquín de casa?

El botiquín puede ser cualquier caja, armario, maleta o cajón especialmente pensado para este fin. Eso sí, debemos tenerlo bien identificado.

El botiquín se debe ubicar en un espacio seco, fresco y oscuro: la luz, la humedad y el calor pueden estropear su contenido. Por este motivo, no es recomendable tener el botiquín en la cocina o el cuarto de baño.

También es importante que los niños no tengan acceso al botiquín para evitar que se hagan daño manipulando algún utensilio, ingiriendo algún medicamento, etc. Para evitarlo, podemos dejarlo en algún lugar a una determinada altura fuera del alcance de nuestro hijo. Algunas familias cierran el botiquín con llave. Si tal es el caso, será importante que cualquier adulto pueda acceder rápidamente en caso de urgencia.

El contenido del botiquín: medicamentos, material sanitario y teléfonos de urgencia

Un botiquín debe contener medicamentos, material sanitario de primeros auxilios y un listado de teléfonos de urgencia.

  • Analgésicos: son medicamentos que sirven para calmar el dolor.
  • Antitérmicos: tipos de medicamentos que se utilizan para reducir la temperatura corporal, es decir, la fiebre.

La mayoría de antitérmicos habituales son también analgésicos, pudiendo tener incluso efectos antiinflamatorios. El Paracetamol es un ejemplo. Por tanto, con Paracetamol sería suficiente.

Material sanitario:

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    Antisépticos: el jabón líquido con PH neutro o el suero fisiológico sirven para limpiar y evitar posibles infecciones en las heridas. El agua oxigenada ayuda a detener las hemorragias y el yodo se utiliza para proteger las heridas después de haberlas limpiado.

  • Sales de rehidratación oral: indicadas para evitar la deshidratación de la criatura provocada por diarreas o vómitos persistentes. Antes de comprarlas, preguntémosle al farmacéutico o al pediatra si son apropiadas en función de la edad de nuestro hijo.
  • Compresas de gasa estéril que podremos utilizar para limpiar las heridas y taparlas –si es necesario– cuando estén bien limpias, para detener el sangrado.
  • Vendas de gasa (de diferentes tamaños) que nos pueden servir para los medicamentos que se aplican directamente a la piel (como las pomadas para las quemadas), para presionar una herida o para asegurarnos que los apósitos estén bien sujetados.
  • Esparadrapo que nos permitirá sujetar las compresas de gasa o, si es el caso, las vendas que cubran la herida.
  • Tiritas, para pequeños cortes o heridas.
  • Termómetro.
  • Pinzas: para extraer astillas, arena o espinas de las heridas.
  • Tijeras de punta redonda.
  • Guantes de un solo uso.

Listado de los siguientes números de teléfono:

  • El Servicio de Urgencias del hospital más cercano.
  • El Servicio de Información Toxicológica
  • El Centro de Atención Primaria, centro médico de referencia o del pediatra.
  • Los Bomberos
  • La Policía

Los medicamentos se deben guardar siempre en el envase y con el prospecto correspondiente, debiéndose revisar periódicamente (por ejemplo, cada seis meses y siempre que tengamos que utilizarlos) para controlar su caducidad, reponiéndolos cuando sea necesario.

Conviene retirar del botiquín los medicamentos que estén caducados o que no vamos a utilizar más (por ejemplo, los que nos haya recetado el médico para atender una molestia puntual): no se tiran a la basura, sino que hay que llevarlos a los puntos de reciclaje de las farmacias.

Si nuestro hijo padece una enfermedad concreta o alergia, deberemos pedirle al pediatra si es necesario tener algún otro medicamento en el botiquín.

El material sanitario debe estar limpio y a punto para poderlo utilizar siempre que sea necesario.

Otras cosas que podemos añadir al botiquín.

También podemos incluir en el botiquín productos de prevención, como los repelentes de insectos, los protectores solares o los productos para aliviar posibles escozores por picaduras o quemadas.

Si optamos por remedios naturales, también los podemos guardar en el botiquín: aceite de árnica para los golpes, aceite de caléndula o de rosa mosqueta para escozores o irritaciones o, por ejemplo, el gel de aloe para las quemadas. Si queremos tener productos naturales de este tipo, en la herboristería nos podrán aconsejar cuáles son los más apropiados.

Algunos remedios caseros, como el agua de arroz para la diarrea o las infusiones de manzanilla para los vómitos, también nos pueden ayudar a reducir las molestias leves del niño sin necesidad de tomar medicamentos. Este tipo de remedios no se pueden dejar preparados con antelación guardados en el botiquín, sino que se tienen que preparar al momento.

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1-3 años, 3-5 años, cuidados y seguridad, Revisats, Salud, Salud