Hábitos saludables para niños de 3 a 5 años

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Tener unos hábitos de salud e higiene apropiados requiere haber desarrollado ciertas habilidades y haber interiorizado unos valores determinados. Por ejemplo, para que un niño sea capaz de comer solo, antes deberá saber coordinar la vista con la mano, o para que se limpie la cara solo y por propia iniciativa, deberá saber identificar antes que la tiene sucia.

El niño, en la etapa de los tres a los cinco años, tiene y sigue desarrollando habilidades que le permitirán cuidar de su propio cuerpo. Asimismo, si ya ha experimentado rutinas en casa o en la escuela, habrá adquirido unos hábitos que se irán consolidando poco a poco.

¿Cómo podemos seguir potenciando que nuestro hijo mantenga y consolide unos hábitos saludables?

Manteniendo y o incorporando rutinas, es decir, aquellas acciones que hacemos de forma cotidiana y repetitiva, como cepillarnos los dientes después de comer. Al principio nosotros seremos quienes le invitaremos a desarrollar la acción “ahora nos vamos a limpiar los dientes” y nuestro hijo también nos adoptará como modelos, hasta que estas rutinas se acaben convirtiendo en hábitos (es decir, se anticipará a nuestra petición y llevará a cabo la actividad por propia iniciativa). Lo que ve, lo que experimenta y lo que vive le llevan a reconocer las acciones que corresponden a diversos momentos del día, y esto le permite anticiparse y ejecutarlas por sí mismo.

Facilitarle al niño experiencias enriquecedoras y positivas con respecto a las rutinas y en lo que afecta los cuidados del propio cuerpo. Por ejemplo, si queremos que nuestro hijo adopte unos hábitos de alimentación saludables, será necesario que se lo pase bien durante las comidas y que disfrute comiendo. Para conseguirlo, podemos aprovechar para conversar sobre los alimentos (qué alimentos conviene comer más, cuáles menos, qué alimentos le gustan más, cuáles menos, etc.). No le forzaremos a comer más ni le pondremos un poco de aquella comida que no le gusta, etc.

El niño debe relacionar los hábitos con el bienestar personal: estar limpio, por ejemplo, le permite sentirse a gusto, al igual que guardar sus cosas y tener una habitación más ordenada le permite poder volver a jugar más tarde.

Esto lo podemos conseguir ayudándole a identificar sus necesidades poniendo nombre a lo que consigue: “Veo que estos mocos te molestan. Te los estás limpiando con la manga y te estás ensuciando. ¿Quieres un pañuelo? Si te suenas estarás limpio y no te ensuciarás la ropa……Te has sonado bien, ahora tienes la nariz limpia”. “Hay muchos juguetes por aquí en medio.. si ordenamos la habitación tendremos más espacio para jugar”.

Ayudarle a identificar normas y actitudes propias del grupo social al cual pertenece. Por ejemplo, decir ¡Hola!, ¡Adiós! o ¡Gracias!, son hábitos que se aprenden y que forman parte de la cultura en que vivimos.

Intentar que vean la necesidad de tener hábitos y que sean capaces de resolver las situaciones cotidianas por sí mismos. Por ejemplo, invitar a nuestro hijo a mirarse las manos antes de ponerse la comida en la boca para que vea que las tiene sucias o preguntarle si cree que se hubiera mojado las mangas si se las hubiera arremangado un poco más…

Adquirir y consolidar hábitos hace que nuestro hijo gane autonomía y autoestima: ve que puede hacer más cosas por sí mismo, y si lo hace, esto le reconforta haciendo que gane seguridad en sí mismo y en sus capacidades.

Pero necesitará tiempo para cada una de las tareas que lleve a cabo, así como para consolidar estos hábitos. Por ejemplo, cuando adquiera el hábito de limpiarse después de ir al lavabo, quizás dedicará un buen rato a esta actividad: se entretendrá viendo cómo se va el papel por el váter, poniéndose jabón, enjuagándose las manos o secándoselas. Los niños dedican tiempo y atención a unas tareas que a nosotros nos pueden parecer muy rutinarias y esto es, sencillamente, porque están aprendiendo y descubriendo cosas nuevas.

En resumen, los hábitos son básicos e imprescindibles. A la hora de transmitir seguridad y determinadas normas de conducta a nuestros hijos. Será necesario hacer especial atención a los hábitos saludables, que son los relacionados con la alimentación, el descaso, la higiene y la práctica del deporte.

Categoria
3-5 años, cuidados y seguridad, Revisats, Salud