Infecciones durante el embarazo: ¿Cuáles son las más habituales?

Durante el embarazo, del mismo modo que nos podría pasar cuando no estamos embarazadas, podemos contraer diferentes enfermedades infecciosas. Como medida preventiva debemos intentar evitar el contacto con personas que puedan estar enfermas. Asimismo, si notamos que tenemos algún síntoma, deberemos acudir al médico.

Infección, infecciones, embarazo, toxoplasmosiS, varicela, gripe, rubeola, medicamentos, vacunas, candidiasi, enfermedad, virus, síntomas, molestias, fiebre, dolor

Las embarazadas, al igual que el resto de personas que no están en estado, podemos contraer diferentes infecciones. Mientras estamos esperando un bebé es normal preocuparnos por nuestro estado de salud y por si alguna enfermedad puede afectar a nuestro futuro hijo o hija. Aunque en la mayoría de las ocasiones, siempre que se sigan los tratamientos adecuados, el feto no padece daños si la madre contrae una infección.

Aunque habrá infecciones que no podremos evitar, durante la gestación será importante adoptar ciertas precauciones para disminuir las probabilidades de contagio, evitando el contacto con personas enfermas que nos puedan transmitir alguna infección. Del mismo modo, una buena atención prenatal será fundamental.

La gripe, la toxoplasmosis, la rubeola, la varicela y la candidiasis suelen ser las infecciones más habituales en el embarazo.

Gripe

La gripe es una infección vírica que se acostumbra a asociar con el resfriado, aunque no es lo mismo. Las mujeres embarazadas suelen ser más propensas a este tipo de contagio ya que su sistema inmunológico puede estar más debilitado, aumentando así el riesgo de contraer enfermedades.

Para intentar prevenir la gripe es importante lavarnos las manos con frecuencia, evitar los espacios poco ventilados o con aglomeraciones y tener una buena alimentación e hidratación: comer frutas, verduras y alimentos ricos en fibra, i beber mucho líquido. La vitamina C, presente en todos los cítricos, nos ayudará a no contraer la gripe.

Por lo que respeta a la vacuna de la gripe, se recomienda después del primer trimestre de embarazo. Si nos queremos vacunar, es importante consultarlo con nuestro médico o ginecólogo.

Toxoplasmosis

Comer carne cruda infectada o poco cocinada, ingerir frutas o vegetales frescos y mal lavados, beber agua contaminada o tener contacto directo con tierra, arena o carnes infectadas son las principales vías de transmisión de la toxoplasmosis. Los gatos son el refugio natural de este parásito y se recomienda tomar diversas medidas de prevención si convivimos con ellos, como evitar que estén en contacto con los alimentos que consumimos y evitar el contacto con sus excrementos.

Durante el embarazo, se nos realizarán análisis para determinar si nuestro cuerpo ha generado defensas ante la enfermedad. Si se encontraran anticuerpos, no hay riesgo de desarrollar la toxoplasmosis. Pero, si no se encuentran anticuerpos protectores ante la enfermedad, las mujeres embarazadas deberán adoptar ciertas precauciones para evitar el contagio: no comer escado crudo o ahumados, no tomar productos lácteos si la leche no ha sido pasteurizada, limpiar o pelar las frutas y vegetales que consumamos, ser cuidadosos con la higiene de la superficie y de los utensilios de cocina, lavarnos bien las manos y evitar manipular –o hacerlo con guantes– elementos que puedan estar contaminados, como materiales de jardinería o la tierra de los animales domésticos –especialmente la de los gatos–.

Rubeola

La rubeola se caracteriza principalmente por una erupción visible en la piel. Aunque actualmente la probabilidad de contagio de la rubeola es baja, los análisis que se hacen a la madre durante el embarazo determinarán si tiene anticuerpos para luchar contra la enfermedad. Las mujeres vacunadas o que ya la han pasado previamente no tienen riesgo de contraerla, mientras que las embarazadas que no estén vacunadas o que no la hayan pasado tendrán que evitar el contacto con personas que tengan alguna muestra de la erupción –con granitos rosáceos en la piel–, que tengan el virus o que lo hayan pasado hace poco tiempo. En cuanto a la vacunación de la rubeola, si ya estamos embarazadas, se recomienda que esperemos hasta después del parto.

Varicela

La varicela es una de las enfermedades clásicas de la infancia que se caracteriza por la erupción de unos granos rojos que pueden aparecer en la cara, el abdomen o en la espalda y se pueden extender hacia otras partes del cuerpo, provocando picor. También puede provocar fiebre, dolor de barriga o de cabeza… Actualmente, la mayoría de las personas están inmunizadas frente a la varicela, ya sea porque están vacunadas o porque ya han padecido la enfermedad –que se contrae solamente una vez en la vida– cuando eran pequeñas.

Si no hemos pasado la enfermedad antes del embarazo, intentaremos evitar el contacto con personas que tengan la varicela. Si desarrolláramos alguno de sus síntomas, o en caso de contagio, es importante informar al médico –aunque las posibilidades de transmitir la enfermedad a la criatura acostumbran a ser muy bajas–.

Candidiasis

La candidiasis es una infección provocada por hongos habitual en las embarazadas: provoca principalmente escozores y molestias al orinar y picor o irritación en la vagina. Si creemos que podemos tener candidiasis, aunque se venden tratamientos sin prescripción médica, es importante consultar con el médico para comprobar la causa real de la infección y recibir el tratamiento adecuado, que en muchos casos serán cremas u óvulos vaginales. Este tipo de infección no afecta a la criatura durante el embarazo.

Otras posibles infecciones

Además de estas infecciones, durante el embarazo también existe la posibilidad de contraer otras enfermedades menos habituales y que requerirán tratamientos específicos. Para disfrutar de un embarazo seguro es importante tener una buena atención prenatal, durante la que se nos realizarán diferentes pruebas que permitirán detectar posibles riesgos y hacer un seguimiento adecuado.

Del mismo modo, siempre que tengamos fiebre, dolor de cabeza, escalofríos, apatía, dolor muscular u otros síntomas que nos hagan suponer que podemos estar enfermas, debemos pedir cita médica para que nos visite un profesional. Evitaremos automedicarnos y tomaremos tan solo la medicación indicada por los profesionales que atienden el embarazo –incluidos los tratamientos naturales–.

Categoria
Embarazo, Salud prenatal