Juegos para bebés de 0 a 12 meses

Jugar es la manera que tiene el niño para descubrir el mundo que le rodea y también para relacionarse. Juega con las personas y juega para aprender cómo funciona el mundo. En la primera infancia el juego le ayuda a desarrollar diferentes habilidades. Por ejemplo, el balbuceo es una forma de juego a través de la cual los bebés reproducen los sonidos que escuchan a sus cuidadores y, a través de su repetición, les permite iniciarse en el lenguaje verbal.

Al principio, la familia será la principal compañera de juego del niño. En este sentido, conocer diferentes juegos apropiados para bebés de hasta doce meses nos puede ayudar a aprovechar al máximo los momentos de juego para favorecer el desarrollo del niño mientras compartimos buenos ratos juntos.

De los cero a los seis meses: Juego conmigo y con vosotros

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El primer año de vida del bebé se reparte entre las horas de sueño, la comida y el juego. En un primer momento el niño jugará con las personas que lo cuidamos. Nos sonreirá y emitirá sonidos para reclamar nuestra atención. El contacto, los rostros y la conversación de las personas que lo rodeamos serán algunas de sus distracciones preferidas. Nuestras caricias y atenciones –como los mimos o cantarle canciones–, mantener el contacto piel con piel e interactuar con nuestro hijo cara a cara será, además de una vía para ofrecerle seguridad y para crear un vínculo con él, un acto de diversión.

Explorar el propio cuerpo será otro de los juegos por excelencia. Se chupará la mano, se estirará de los pies, pataleará, vivirá nuevas sensaciones cuando le hagamos cosquillas, y le gustará experimentar el movimiento cuando le hagamos pedalear sujetándolo suavemente por los tobillos. Asimismo, experimentar con objetos de diferentes texturas –por ejemplo acariciándole los pies desnudos con una pluma o dejándole notar el frío del suelo– le hará vivir nuevas sensaciones.

Durante el primer medio año también se entrenará observando y escuchando cosas que le llamen la atención: móviles de cuna, luces de colores, sonajeros, cascabeles… Estar atento a los diferentes estímulos será para él una forma de juego. También descubrirá sus manos y, a medida que avance en este proceso, las abrirá y las cerrará, mostrando interés y la necesidad de tener cerca suyo cosas para tocar y empezar a coger.

De los seis a los nueve meses: El movimiento y los objetos

En esta etapa, nuestro hijo ya cogerá y moverá los objetos con más precisión, lo que le permitirá iniciar un juego centrado en su interacción con diferentes elementos. Sacudirá un sonajero para escuchar el sonido que hace, se pasará un muñeco de una mano a otra, golpeará los juguetes… Será importante dejar a su alcance cosas de diferentes medidas, texturas, formas y colores que sean seguras y que pueda coger con facilidad o que le inciten a desplazarse un poco para conseguirlas.

A partir de esta edad también será capaz de realizar diferentes movimientos: jugar con las piernas, girarse, arrastrarse como si fuese una serpiente, etc. Le encantará que nos estiremos en el suelo con él y que juguemos juntos, balanceándolo o haciendo el avión, y que hagamos juegos o que le animemos a jugar con su cuerpo –por ejemplo estirándole y encogiéndole los brazos como si hiciera ejercicio o poniéndole un sombrero para que se lo saque–.

De los nueve meses al año: Buscar, explorar y descubrir.

Hacia los nueve meses los niños ya pueden mantener el equilibrio mientras están sentados y van descubriendo nuevas capacidades de movimiento. Empiezan a gatear, a arrastrarse apoyados en sus nalgas por el suelo y, al finalizar este periodo, pueden intentar mantenerse de pie y dar los primeros pasos.

Si nuestro hijo se encuentra en este proceso, probablemente su juego se centrará en buscar objetos escondidos y en desplazarse para explorar el mundo. Así pues, será importante, que organicemos el espacio para que se pueda mover con libertad. Del mismo modo, el niño ya tiene la capacidad para manipular objetos, y le gustará descubrir sus características y hacer hipótesis de su uso. Esto hará que inicie nuevas actividades lúdicas como, por ejemplo, poner cosas dentro de una caja para sacarlas y manipularlas, realizar encajes sencillos o jugar con las cosas cotidianas representando su función –por ejemplo, hacer ver que nos cepillamos con un cepillo–. También se lo pasará bien si le enseñamos cuentos con dibujos y con personajes o situaciones que le resulten cercanas, como los animales, la comida, etc.

Durante toda esta etapa de juegos de regazo y de contacto, como el “Aserrín aserrán” o el “A la buena ventura”, las cosquillas, las palmitas, el juego del “Cucu tras”, y los juegos con objetos serán los más apropiados y los preferidos del niño.

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0-1 años, Artículos recomendados, Desarrollo y aprendizaje, Ocio y TIC, Relaciones familiares y comunicación, Revisats