La lactancia materna: preguntas frecuentes

La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda la lactancia materna de forma exclusiva durante los seis primeros meses de vida de la criatura, destacando que casi todas las mujeres pueden dar el pecho. A pesar de esto, es normal que durante los primeros días nos hagamos preguntas o, que incluso, nos cueste un poco empezar la lactancia. Debemos tener paciencia y entender que tanto nuestro hijo como nosotras nos estamos adaptando a esta nueva necesidad.

Además del apoyo que podemos recibir de las personas en las que confiamos, así como de los profesionales de la salud que nos rodean (siempre respetando nuestras decisiones y nuestros sentimientos), es necesario resolver las dudas frecuentes que muchas madres acostumbran a tener:

 

Durante los primeros días: ¿Toma suficiente leche?

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Aunque nos parezca que el bebé no queda suficientemente satisfecho, es mejor evitar los biberones “de ayuda” u otras soluciones como el suero glucosado, ya que podríamos provocar que la criatura perdiese su interés por el pecho materno. Si nos preocupa que el bebé no esté consumiendo suficiente alimento, podemos consultarlo con el pediatra o con otros profesionales médicos.
Durante los tres o cuatro primeros días después del parto, el pecho de la madre segrega el calostro, una substancia amarillenta y espesa. En este momento, la subida de la leche aún no se ha producido y es habitual que salga poco calostro del pecho. Aunque nos pueda parecer poca cantidad, el calostro contiene todo lo que el pequeño necesita para alimentarse durante estos primeros días, ya que se trata de una sustancia rica en proteínas y en anticuerpos.

En este caso, si tuviésemos que administrar algún complemento a la criatura, es recomendable hacerlo con vaso, jeringa o cuchara, para no confundir al pequeño y facilitarle la lactancia materna.

Una manera de saber si toma suficiente leche es fijarnos en si moja con frecuencia el pañal.

¿Con qué periodicidad debería alimentarse?

Durante los primeros meses de vida, las criaturas acostumbran a comer cada dos o tres horas aproximadamente. De todos modos, cada niño es único: algunos maman frecuentemente y otros más espaciadamente. Es por esto que la lactancia a demanda, es decir, alimentar al bebé cuando lo pida, es una forma de adaptarnos a sus ritmos. De hecho, la lactancia materna se adapta a las necesidades del bebé durante cada toma ya que la leche se produce principalmente mientras la criatura succiona: cuanto más succiona el bebé, más leche produce la madre.

Además, la lactancia no tiene únicamente la función de alimentar al bebé: la succión también lo calma y le aporta consuelo.

Mi hijo tarda en soltar el pecho. ¿Debería intentar cambiarlo de pecho?

Aunque los recién nacidos tienen un instinto de succión, deben aprender a succionar el pecho de la madre y lo deben hacer a su propio ritmo.

Cuando nuestro hijo empieza a succionar, la leche que toma contiene bastante agua (por tanto, la digiere muy deprisa). La leche se va volviendo más espesa y con más nutrientes cuando transcurre un rato. Es por este motivo que debemos esperar a realizar el cambio de pecho cuando la criatura lo deje por sí misma. A veces querrá mamar del otro pecho, y otras veces no porque con uno ya se habrá quedado satisfecha. En este caso, en la próxima toma le podremos ofrecer el otro pecho.

¿Cuál es la mejor postura para la lactancia materna?

La comodidad de la madre y del bebé son claves para la lactancia materna. Al principio, ambos nos deberemos adaptar hasta encontrar qué postura nos va mejor. Dos posturas aconsejables son hacerlo estirados o bien en la que se conoce como posición de rugbi.

La postura estirada consiste en situarnos de lado con la criatura estirada de forma paralela a nosotros.

La colocación de rugbi hace referencia a cuando la madre está sentada y coloca a la criatura de cara a ella, la apoya sobre su antebrazo y con sus pies orientados hacia la espalda de la madre.

Sea cual sea la posición que adoptemos (con la práctica encontraremos aquella en la que los dos nos sintamos más cómodos), es importante que la criatura pueda acceder con facilidad al pezón de la madre, que debería poder abarcar en gran parte manteniendo la boca bien abierta.

A pesar de que en algunos casos la lactancia se instaura con mucha facilidad y naturalidad, es habitual que durante los primeros días tengamos alguna dificultad. Si se da el caso, podemos pedir ayuda a los profesionales médicos que nos atienden o bien participar en grupos de soporte a la madre (grupos gratuitos formados por madres que ejercen como asesoras de lactancia). Nuestro centro de salud nos puede informar sobre estos grupos.

Por último, también debemos confiar en nuestras capacidades para amamantar ¡Es esencial!

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0-1 años, Alimentación y nutrición, Embarazo, Revisats