La obesidad infantil: ¿Qué es?

Varios estudios científicos apuntan que cada vez hay más niños con obesidad. Conocer las causas de esta enfermedad puede ayudarnos a hacer que nuestro hijo crezca sano, evitando alteraciones en su desarrollo.

¿Cómo se determina si un niño padece obesidad?

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La obesidad infantil es una enfermedad caracterizada por el exceso de grasa en el organismo. El cuerpo de un niño con obesidad tiene una acumulación de grasa mayor de la que debería tener según su edad, complexión y otras características individuales.

Para determinar si un niño tiene obesidad se utiliza el Índice de Masa Corporal (IMC). Para calcular el IMC se divide el peso del niño –en kilos– por su altura al cuadrado –en metros–. Por ejemplo, en el caso de una criatura de dos años de edad con una altura de 85cm y un peso de 14kg:

IMC= peso en kilos / altura en m2

IMC= 14kg / (0,85m x 0,85m)= 19,38

Si el resultado de la fórmula se sitúa entre 18,5 y 25, el niño tiene un peso saludable. Si, en cambio, el resultado de la fórmula se encuentra por debajo o por encima de estos parámetros, deberíamos llevar al niño al médico: un resultado por debajo de 18,5 indica que el niño tiene bajo peso, mientras que un resultado entre 25 y 30 apunta que el niño tiene sobrepeso. Un valor superior a 30 indicaría que el niño tiene obesidad, enfermedad que puede manifestarse con varios grados.

El pediatra, a partir del índice de masa corporal y de otras medidas, nos confirmará si el peso de la criatura es el adecuado o no y, en caso de que sea necesario, nos indicará qué medidas se deben adoptar.

¿A qué se debe la obesidad infantil?

En la mayoría de los casos la obesidad infantil se debe a unos hábitos nutricionales inadecuados. Normalmente se produce por un consumo desmesurado de productos dulces o ricos en grasas, acompañado de un bajo consumo de frutas, hortalizas, verduras, etc. También se acostumbra a asociar esta enfermedad con la vida sedentaria.

Con la llegada de la pubertad, a pesar de los cambios que se producen en el organismo durante esta etapa, la obesidad no tiene por qué desaparecer: sin unos hábitos alimentarios saludables, la obesidad puede llegar a convertirse en crónica: un niño con obesidad se convertirá probablemente en un adulto obeso.

En menor medida, existe la posibilidad que la criatura presente una enfermedad endocrina, neurológica… que sea la causa de la obesidad. Asimismo, también existen factores genéticos que hay que tener en cuenta: si la madre o el padre son obesos, existen mayores posibilidades de la que el niño padezca obesidad.

¿Qué consecuencias puede provocar la obesidad de un niño?

La obesidad infantil puede conllevar consecuencias psicosociales y físicas que afecten a la salud del niño. Un niño obeso, a medida que se hace mayor, puede desarrollar una baja autoestima, angustia o inseguridad debido a la percepción que tiene de si mismo y también a causa de posibles discriminaciones escolares o sociales. La obesidad, a diferencia de otras enfermedades, está muy estigmatizada. Aunque en la etapa de uno a tres años estas mofas o actitudes de rechazo no son habituales, si la obesidad se mantiene con el paso de los años, en edades posteriores otros niños podrían utilizarla para hacer sufrir al niño, llegando a provocar incluso situaciones de acoso escolar.

La obesidad infantil también aumenta el riesgo de desarrollar determinadas enfermedades como la hipertensión arterial,, la diabetes, enfermedades cardiovasculares, problemas articulares debidos a sobrecargas de los ligamentos, alteraciones en la columna vertebral, las rodillas o los tobillos, dificultades respiratorias, así como otros trastornos de la alimentación, como la anorexia o la bulimia.

Categoria
1-3 años, Alimentación y nutrición