La reanimación cardiopulmonar en los bebés: ¿cómo hacerla?

Un atragantamiento que no se puede resolver o un caso de asfixia o de ahogo, entre otros casos, pueden desembocar en la desaparición de los signos vitales del bebé. En estos casos, avisar al servicio de emergencias es siempre el primer paso antes de iniciar la reanimación cardiopulmonar. Si ellos lo consideran oportuno, y mientras llegan los profesionales sanitarios, nos indicarán cómo practicar la reanimación cardiopulmonar a nuestro bebé para que su situación no se agrave más.

¿Qué es la reanimación cardiopulmonar?

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La reanimación cardiopulmonar es un procedimiento que nos permite, en caso de paro cardiorespiratorio de una persona, mantener en funcionamiento la respiración y la circulación de la persona hasta que pueda ser atendida por profesionales que cuenten con el equipo adecuado. La realizaremos si constatamos que nuestro bebé no muestra signos vitales –movimiento, ausencia de latidos del corazón o respiración–.

Además de asfixia o ahogo, las principales causas que pueden desembocar en un paro cardiorespiratorio son las descargas eléctricas, los traumatismos, la pérdida excesiva de sangre o las intoxicaciones, entre otras causas.

La reanimación cardiopulmonar paso a paso

Para practicar la reanimación cardiopulmonar a un bebé, si alguna vez se diera el caso, es necesario seguir los siguientes pasos:

  1. En primer lugar nos aseguraremos que el bebé está inconsciente y que no respira: lo moveremos suavemente, situando nuestra cabeza cerca de su boca mientras miramos hacia sus pies, escuchando y mirando si mueve el pecho. Si respirara, lo pondremos de lado hasta que lleguen los servicios de emergencias.
  1. Si no respirara, pondremos a la criatura boca arriba sobre su espalda, en una superficie plana y firme. Evitaremos tocarle el cuello o la cabeza por si hubiera sufrido lesiones cervicales.
  1. Le inclinaremos la cabeza hacia atrás y levantaremos un poco su barbilla, manteniendo abierta su boca.
  1. Tomaremos aire y, cubriendo la nariz y la boca del bebé con nuestra boca, exhalaremos suave y lentamente durante un segundo o segundo y medio hasta que observemos como se le hincha el pecho. No debemos respirar ni muy fuerte ni muy rápido, ya que podríamos dañarle los pulmones. Los pulmones de la criatura son más pequeños que los nuestros y, por este motivo, no requieren una respiración completa de las que nosotros hacemos para llenarse. Las exhalaciones las realizaremos dos o tres veces haciendo una pausa entre cada una.
  1. Si la criatura sigue sin respirar y sin tener latidos, realizaremos 30 compresiones pectorales. Para hacerlo pondremos nuestros dedos –dos o tres– encima de su pecho, en el centro, justo debajo de los pezones. A continuación, presionaremos de manera suave y rítmica su pecho. Realizadas las 30 compresiones, repetiremos dos exhalaciones más. Podemos repetir las exhalaciones y las compresiones hasta que lleguen los servicios médicos o observemos signos de vida.
Categoria
0-1 años, cuidados y seguridad, Salud