Las emociones de la madre después del parto

¿Es natural el sentimiento de tristeza después del parto?

Después del parto, la madre, la pareja, el bebé y toda la familia experimentan muchos cambios. El postparto es una etapa de adaptación para toda la familia y es natural que durante este impasse pasemos por diferentes estados emocionales. La llegada del bebé culmina un proceso durante el cual se han creado expectativas sobre cómo será nuestra vida cuando nos convertimos en padres.

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Después del parto, aunque nos sentamos felices por el nacimiento de nuestro hijo, también podemos experimentar sentimientos de tristeza y de fragilidad emocional (ganas de llorar, tristeza, angustia, mal humor, etc.). En estos momentos es importante el apoyo y la comprensión de los que tenemos a nuestro alrededor –pareja, familia, amigos, etc.–, porque es natural que sintamos desánimo durante las primeras semanas después del parto.

En el caso de la madre, estas emociones se pueden relacionar con diversos cambios, tanto físicos como psicológicos:

  • Fisiológicos: cambios hormonales, cansancio, sueño, subida de la leche, etc.
  • Psicológicos: ansiedad, angustia sobre nuestro papel como madres, sobre cómo cuidar a nuestro hijo, sobre la adaptación a una nueva dinámica familiar, etc.

Probablemente nos hayamos formado una imagen ideal de lo que tenía que ser el parto y la llegada del bebé, con grandes expectativas, pero pocas veces esta idea coincide con lo que nos encontramos en realidad. En algunas ocasiones, este sentimiento maternal se desarrolla más lentamente y no llega tras el primer contacto con el bebé, o no lo percibimos como nos lo habíamos imaginado. Si tal es el caso, no debemos sentirnos culpables, es algo que muchas madres están viviendo todos los días y que es absolutamente natural. Por otra parte, conviene tener en cuenta asimismo que los efectos físicos del parto y de la llegada del bebé, como el insomnio, el cansancio, la falta de apetito o la falta de energía, también influirán en nuestro estado de ánimo.

En ocasiones, en los primeros días después del parto, las madres pueden sentir tristeza y desánimo, unos síntomas parecidos a los estados depresivos. Estos sentimientos pueden ir acompañados de una gran necesidad de apoyo por parte de la gente de nuestro entorno. Estas emociones son totalmente naturales y pueden perdurar durante los primeros meses del postparto: Un cierto desánimo forma parte del cambio hormonal, del cansancio, etc. Pero si esto dura mucho, deberíamos consultarlo con un especialista.

La tristeza postparto

Tras el nacimiento podemos experimentar estrés o ansiedad ante esta nueva etapa en la que deberemos adaptarnos a una nueva situación familiar. La mayoría de las mujeres también podemos experimentar sentimientos de tristeza. Si esto sucede, no debemos alarmarnos, es habitual. Es recomendable intentar expresar nuestras emociones teniendo en cuenta que el hecho de experimentar dichas emociones no quiere decir que no estemos haciendo bien nuestro nuevo papel de madre.

La intensidad con la que vivimos estos sentimientos dependerá de las características y situaciones personales de cada uno. A pesar de ello, existen diferentes situaciones habituales que pueden hacer aumentar o disminuir el sentimiento de tristeza. Por ejemplo, encontrar poco apoyo o poca implicación con los cuidados del bebé por parte de nuestra pareja, o pasarnos mucho tiempo solas en casa dedicándonos exclusivamente a la criatura nos puede llevar a sentir que solo estamos haciendo de madres, puesto que cuando nace nuestro hijo, el nivel de exigencia es muy elevado. Y esto hace que de todo el tiempo que tenemos diariamente dediquemos muchas horas al cuidado del niño. El bebé nos necesita de forma exclusiva y, a veces, podemos tener la sensación de que únicamente estamos a su disposición. Este sentimiento puede fluctuar en intensidad en función del apoyo con el que contamos, del carácter del niño, de nuestras expectativas, etc.

Es natural que tras el parto tengamos sentimientos ambivalentes que pueden ir desde el cansancio y la angustia, hasta la alegría y la excitación.

Estos sentimientos de tristeza acostumbran a darse pocos días después del parto, y los podemos sentir con mayor intensidad del tercer al sexto día, coincidiendo con un momento de cambios hormonales y con la acumulación del cansancio por los cambios en los ritmos del sueño. Se trata de una vivencia habitual en muchas madres, que puede durar entre dos y seis semanas. Junto a estos sentimientos, el afecto y el cariño también irán cogiendo forma a medida que compartimos el tiempo con el bebé, y que el vínculo entre el bebé y los padres se vaya fortaleciendo.

¿Qué podemos hacer ante estas situaciones?

  • Tomar consciencia de ellas e identificar nuestros sentimientos y emociones.
  • Aprender a expresar nuestras emociones.
  • Darnos un tiempo para adaptarnos a la nueva etapa y al nuevo tipo de vida.
  • Procurar reservarnos un tiempo para el descanso, el ocio, y para relacionarnos con los nuestros, para pasear, relajarnos, etc.
  • Pedir apoyo a las personas que nos rodean.
  • Imaginarnos los buenos momentos de los que podremos gozar con nuestro hijo, acompañándole y viendo cómo crece, compartiendo juegos, abrazándole, cuando nos dé un beso, etc.
  • Poner prioridades y buscar otras personas que nos ayuden, si es el caso, mientras que nos vamos adaptando a la nueva situación.

A medida que vayan pasando los días, estos sentimientos irán evolucionando hasta que nos sintamos más animadas y desaparezca la tristeza. En caso de que no sea así, es recomendable consultar con el servicio médico o de enfermería que nos haya acompañado durante el embarazo para identificar una posible depresión postparto.

Es importante diferenciar la tristeza de una depresión postparto. En este tipo de depresiones, la tristeza no disminuye con el tiempo, haciendo que la madre se sienta incapacitada para llevar a cabo las actividades relacionadas con el cuidado y la atención del hijo –alimentación, higiene, etc.–. Este estado puede incluir asimismo un rechazo hacia el bebé.

¿Cuándo deberíamos preocuparnos?

Si los indicios de desánimo se intensifican o perduran más allá de los 30 días posteriores al parto, podríamos estar ante un caso de depresión postparto. En este caso, necesitamos un tratamiento especializado.

Al margen de los síntomas relacionados con la tristeza postparto, también se suelen padecer crisis de ansiedad, pensamientos y sentimientos de inutilidad, infravaloración o culpa. También se pierde el interés por casi todas las actividades, incluidas las relacionadas con el bebé.

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0-1 años, Embarazo, Relaciones familiares y comunicación, Relaciones familiares y comunicación