Las inteligencias de nuestro hijo: potenciémoslas todas

En el artículo Inteligencias múltiples hablamos de las nueve inteligencias que todos los humanos tenemos y que nuestros hijos deben ir desarrollando. De hecho, a medida que vayan creciendo, nos será más fácil detectar en qué tipo de inteligencia destacan.

De todos modos, el desarrollo del niño es global. Cada una de las inteligencias son necesarias e igualmente importantes, y nuestro hijo, aunque tenga una u otra inteligencia más desarrollada, podrá resolver los diferentes problemas que vaya afrontando de diversas maneras, poniendo en juego sus diferentes capacidades.

Gracias a la teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner, descubríamos que los niños menos hábiles en matemáticas o menos hábiles en lengua no son menos inteligentes que otros niños, sino que ponen en juego otro tipo de capacidades y habilidades. Las diferentes inteligencias se potencian entre sí, es decir, en la mayoría de actividades que realizan nuestros hijos se está poniendo en práctica diversos tipos de inteligencia. Por ejemplo, en un partido de fútbol interviene la inteligencia corporal cuando corremos, la espacial-visual cuando hacemos un plano mental del campo o de la situación que ocupan nuestros compañeros en el terreno de fútbol, la lógico-matemática en la estrategia de juego y la lingüística cuando hablamos de las reglas de juego.

Ayudando a nuestros hijos a poner en juego las inteligencias múltiples.

En el proceso de maduración de nuestro hijo es importante potenciar las inteligencias en las que destaca pero, al mismo tiempo, reforzar las que le cuestan más.

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Ofreciéndole una variedad de propuestas, proporcionándole oportunidades para explorar sus capacidades de diversas maneras, por ejemplo, facilitando diferentes contextos de aprendizaje, diferentes actividades, tareas o materiales, posibilitaremos que nuestro hijo pueda desarrollar nuevas competencias fortaleciendo las existentes.

A pesar de que en el desarrollo de cualquier actividad potenciamos no solo una inteligencia sino también las demás (no son capacidades aisladas), es cierto que, determinadas propuestas podrán favorecer una inteligencia más que otra. Nuestro hijo no ha nacido con un talento u otro, aunque puede tener una predisposición innata para ciertos temas en concreto, que todavía no son talentos. Estos talentos los irá construyendo a lo largo de la vida. Ahora se trata de una predisposición que, más tarde, si la acompañamos de la manera adecuada, se puede convertir en un talento.

A continuación os proponemos algunas actividades para favorecer cada una de las inteligencias de nuestro hijo:

Inteligencia intrapersonal o emocional: Ayudar a los niños a reconocer y a poner nombre a sus emociones, a tomar consciencia de sus habilidades y de sus límites y a ser autónomos son elementos clave para que puedan desarrollar su inteligencia intrapersonal. Podemos conversar con nuestro hijo haciendo que verbalice lo que le gusta y lo que no le gusta, explicándole cómo nos sentimos y pidiéndole cómo se siente en diferentes momentos del día. También le podemos ayudar a estar relajado un rato, escuchando música o un cuento musical, darle un masaje, etc. También favorecerá su inteligencia intrapersonal demostrarle con palabras o gestos que le queremos y lo que nos gusta de él.

Inteligencia interpersonal: Una de las formas que tiene nuestro hijo de potenciar su inteligencia interpersonal es mediante el juego simbólico. En este tipo de juego, se representan otras situaciones vividas o imaginarias y debe interpretar roles. Por ejemplo, los disfraces, jugar a cocinitas o a cuidar una muñeca, etc. Serán formas de entrenar su inteligencia interpersonal. También la favorecerán algunos juegos de mesa, apropiados para la edad del niño, para jugar en grupo o en pareja. La inteligencia interpersonal se potencia, sobre todo, con aquellas actividades que implican no estar solo y aprender a relacionarse con los demás.

Inteligencia naturalista: Practiquemos actividades de conocimiento del medio y que sensibilicen a nuestro hijo con su entorno natural. Por ejemplo, cuidar plantas y animales, observar con una lupa los insectos, ir a la montaña y recoger unas hojas, piedras, etc. Visitar el zoológico, una granja, un museo de ciencias, etc.

Inteligencia musical: A los niños de esta edad les acostumbra a gustar cantar, bailar, hacer sonidos, escuchar su voz y la de otras personas, etc. Para el desarrollo de la inteligencia musical podemos escuchar diferentes tipos de música en casa, cuando vamos en coche, dejar instrumentos musicales a su alcance, ir a conciertos, ver videoclips, etc.

Inteligencia espacio-visual: Una forma de favorecer el desarrollo de esta capacidad es dar a nuestro hijo la posibilidad de manipular diferentes materiales y que pueda practicar actividades de expresión plástica: modelar, pintar, dibujar y, en definitiva, crear. Los juegos de construcción también son apropiados para poner en juego la inteligencia espacio-visual.

Inteligencia corporal y cinética: juegos motrices, como los circuitos con diversas actividades que supongan mover el cuerpo, o bien bailar, correr, saltar, gesticular y practicar algún deporte.

Inteligencia lingüística: leerles cuentos, conversar sobre las ilustraciones de algún libro, sobre lo que han hecho a lo largo del día, sobre la película o sobre el dibujo que han hecho, etc. Hacer juegos de palabras, nombrar lo que encontramos por la calle mientras paseamos, etc. En definitiva, todas aquellas actividades en las que se debe utilizar el lenguaje verbal, ya sea para leer, escribir o como medio de expresión.

Inteligencia lógico-matemática: los juegos de construcción, los rompecabezas, los puzzles, etc. También son apropiados los materiales o juegos que supongan clasificar, realizar series, resolver problemas, etc. En las situaciones del día a día, como por ejemplo cuando guardamos la compra y contamos el número de manzanas que hemos comprado o si pesa más la bolsa de plátanos que la de mandarinas, también se generan espacios adecuados para poner en práctica la inteligencia lógico-matemática.

Inteligencia existencial: No dejar a los niños sin respuesta y conversar con ellos con naturalidad sobre conceptos que les pueden resultar confusos, como puede ser la muerte, el nacimiento o los miedos. Podemos utilizar materiales que les ayuden a comprenderlo mejor (un cuento, una película, etc.). Para hacerlo, evitaremos explicaciones que sean demasiado complejas ya que aún son muy pequeños para entender adecuadamente algunos conceptos tan trascendentes. La capacidad de comprensión y de reflexión son características propias de los niños que tienen la inteligencia existencial desarrollada. Podremos potenciarla asimismo encontrando momentos de silencio y de calma u otras actividades que requieran concentración.

Categoria
1-3 años, 3-5 años, Desarrollo y aprendizaje, Desarrollo y Aprendizaje, Revisats