Los tipos de llanto del bebé

Todos los niños lloran, y el nuestro también. Durante los primeros seis meses de vida, el llanto se convierte prácticamente en la única forma de comunicación del bebé. Nuestro hijo llorará cuando tenga hambre, calor o frío, cuando esté aburrido o desee nuestro afecto y contacto, cuando se sienta estresado, etc.

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Se podría decir que existen cuatro tipos de llanto:

  • Por satisfacción: la sensación que le da usar sus pulmones
  • Por dolor: la posibilidad de comunicar una señal de peligro
  • Por rabia: la expresión de la cólera
  • Por aflicción: la expresión de la tristeza

En el caso del llanto por satisfacción, por extraño que nos parezca, se considera que el hecho de llorar aporta satisfacción al bebé al permitirle poner en funcionamiento diferentes partes de su cuerpo. Hay bebés que lloran muy poco pero que lo hacen más o menos a determinadas horas e incluso parece que les guste. En estas situaciones es aconsejable estar cerca del niño, pero no intentar calmarlo y ver si se calma solo. Ponerse el dedo en la boca, encontrar una mantita y chuparla, tocarse la oreja, etc., son conductas del bebé que buscan generar satisfacción y le ayudan a calmar el llanto. Se trata de los propios recursos del niño que él mismo va poniendo en práctica para tranquilizarse y que debe ejercitar.

El llanto de dolor es un sonido agudo y penetrante que generalmente va acompañado de lágrimas. En este tipo de lloro, el bebé puede indicarnos, a veces, el lugar que le duele. Por ejemplo, si tiene cólicos recoge las piernas, si es un dolor en el oído intenta tocarse con la mano el sitio donde le duele, si le molesta la luz girará la cabeza, etc. Este tipo de llanto genera en los adultos una sensación de mucha angustia y desesperación, así como el intento de hacer algo para calmar al niño. El llanto del dolor es un llanto difícil de calmar y, hasta que el dolor no se le pasa, al bebé le cuesta mucho relajarse.

Entre los dolores que provocan el llanto en el bebé encontramos el hambre. Cuando el bebé tiene mucha hambre, la sensación que siente es de dolor y, para expresarla, llora.

Cuando un bebé ha experimentado alguna sensación dolorosa aguda, puede llorar por miedo a que esta sensación pueda volver a aparecer, aunque sea meramente imaginaria. Esto no quiere decir que tengamos que dejar de realizar los cuidados oportunos (por ejemplo, si nuestro hijo tiene la piel en la zona del pañal irritada y se muestra molesto cuando le aplicamos la crema), pero nos servirá para entender por qué aparece el llanto. Acompañarlo con unas palabras afectuosas, procurando calmar su intranquilidad, explicándole que nosotros siempre, siempre, estaremos a su lado para ayudarlo, cuidarlo y curarlo nos ayudará a calmarlo.

El llanto de rabia, el de enfadarse, es un tipo de llanto que es importante que el bebé experimente. Un bebé enfadado sabe muy bien lo que quiere y cómo podría obtenerlo y se niega a abandonar esta idea. Este tipo de llanto va acompañado de patadas y chillidos. Si el bebé es más mayor, se puede poner de pie y sacudir los barrotes de la cuna, morder o, incluso, provocarse el vómito. Si un bebé llora de rabia o de frustración –por ejemplo, cuando quiere que lo cojamos en brazos, o no quiere ir en el cochecito, o no quiere quedarse en la cunita–, y quienes estamos a su alrededor nos mostramos tranquilos y no nos desesperamos, esta experiencia reforzará la idea que lo que siente no es necesariamente real, es decir, que puede aprender a tranquilizarse porque es lo que le transmitimos los adultos. En estos casos, les tendremos que saber acompañar con palabras, con miradas, con abrazos de contención y con mucha paciencia hasta que se les pase el enfado.

El llanto de la aflicción es el llanto de un bebé cuando está triste. Es un lloro que aparece, por ejemplo, cuando la madre o quien cuide del bebé se va. Entonces surge un sentimiento de abandono natural y propio del desarrollo. Ante un bebé triste podemos abrazarlo y mimarlo. Es un bebé que necesita un amor físico y expresivo. Lo que no es aconsejable es intentar divertirlo o distraerlo de su sentimiento de tristeza, ya que durante la infancia el sentimiento de superación de la tristeza de forma espontáneaes muy importante.

 

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0-1 años, cuidados y seguridad, Relaciones familiares y comunicación, Revisats, Salud