¡Mirad lo que sé hacer!

Aunque el ritmo de desarrollo de cada niño es diferente, podemos establecer ciertas características comunes entre los pequeños. Por ejemplo, el momento en que nuestro hijo pronuncia sus primeras palabras, o cuando empieza a caminar, son hitos que se acostumbran a producir en una misma franja de edad, aunque pueden diferir varios meses entre un niño y otro. Y esto no quiere decir que el que tarda más en conseguirlo tenga menos habilidad, sino que simplemente cada niño hace sus progresos y lo hace a su ritmo.

De los 12 a los 18 meses:

Manipulan objetos con facilidad: los niños coordinan la vista con la mano y van perfeccionando su capacidad de manipulación. Utilizan el dedo índice con gran independencia con respecto a los otros dedos de la mano, lo presionan contra el pulgar para sujetar objetos, utilizan la punta de los dedos, etc.

Esto les permite coger objetos pequeños, mostrar con el dedo para pedir algo y poner los dedos en agujeros.

Su mejora en la coordinación, precisión y manipulación también favorece que puedan empezar a utilizar la cuchara para comer.

Les gusta hacer construcciones, amontonando objetos, introduciéndolos dentro de otros y manipulando diferentes elementos, como la arena o el agua.

hitos del desarrollo, niños 1 año, desarrollo bebe, 12 meses, 18 meses, 24 meses, empieza a andar,

En este periodo, los niños empiezan a andar: pasan de ponerse de pie, intentar desplazarse buscando un apoyo, hasta llegar a dar los primeros pasos.

Sus posibilidades de desplazamiento, ya sea caminando, arrastrando el culo sentados, a gatas, etc. les permiten tener una gran curiosidad por investigar su entorno. De hecho, es habitual que los niños de esta edad quieran ir de un lado para otro o, por ejemplo, si se encuentran con una escalera, que traten de subir los escalones a gatas.

Los juguetes que pueden arrastrar o hacer rodar, como un coche o una pelota, les ayudan a perfeccionar sus habilidades motrices.

Aunque todavía se comunican principalmente mediante gestos, también llegan las primeras palabras con significado. Entienden las instrucciones sencillas y atienden cuando nos dirigimos a ellos llamándoles por su nombre. La comprensión del lenguaje se desarrolla más rápidamente que la producción; por este motivo, aunque digan pocas palabras, conocen el significado de un número mayor, siendo capaces de identificar lo que les estamos pidiendo entre varios objetos.

Se diferencian de los demás, les gusta mirarse en el espejo o en fotografías y muestran interés por las imágenes en general.

Juegan solos, aunque puedan estar rodeados por otros niños o adultos, pudiéndose interesar por lo que estos hacen. Cuando interactúan con alguien, lo hacen con las personas con las que acostumbran a pasar más rato, como sus cuidadores, a los que también comienzan a imitar.

Cuando nosotros nos marchamos, se pueden mostrar incómodos o angustiarse: aunque poco a poco van ganando autonomía, necesitan nuestra presencia, nuestra atención y nuestro afecto para sentirse seguros y hacer sus propios descubrimientos.

De los 18 a los 24 meses:

Siguen mejorando sus habilidades manuales: la coordinación, la precisión, etc. Cogen varias herramientas y ya las utilizan en función de su uso. Por ejemplo, hacen garabatos con un lápiz o beben en una taza o en un vaso.

Siguen interesados por los juegos de construcción, aunque también se divertirán con otras actividades, como por ejemplo actividades plásticas con ceras o pinturas de dedos o juegos como encajes. Además, estas actividades les resultan muy apropiadas ya que les ayudan a desarrollar su motricidad.

Se produce el dominio de la marcha: los niños de esta edad caminan solos. También pueden comenzar a subir y bajar escaleras sujetándose en el pasamanos o cogidos de la mano de un adulto.

Arrastran objetos mientras caminan y comienzan a acelerar el paso, iniciando la carrera.

Les gustan los juegos que les permiten moverse y experimentar con el cuerpo: se divierten jugando a pelota y bailando.

La capacidad de deslazamiento y de manipulación les permite empezar a colaborar con su higiene y cuidado personal. Por ejemplo, lavarse los dientes, sonarse o vestirse (de momento colaboran pero no pueden hacerlo solos). También pueden participar en otras tareas del hogar, como poner la mesa. Cabe decir, sin embargo, que estas actividades, estrechamente relacionadas con su capacidad de autonomía, requieren un proceso de maduración física y cognitiva, y dependen de las rutinas y hábitos que les hayamos transmitido.

Así como hasta ahora el niño podía utilizar principalmente los gestos para comunicarse, ahora el habla se irá convirtiendo en su principal herramienta de comunicación. Su vocabulario va aumentando, llama por su nombre a la mayoría de objetos cotidianos, combina dos o más palabras para construir “frases” –Mamá, pa”– e imita sonidos de animales y objetos conocidos: “Guau–guau”, “Ring-ring”…

En esta etapa, los niños pueden estar muy pendientes de gustar a los demás dando a conocer todo lo que saben hacer; ante un fracaso o incapacidad de expresar un sentimiento de frustración con palabras, pueden aparecer las primeras pataletas.

Además, imitan todo lo que hacen los adultos. Las muñecas y muñecos y sus accesorios u otros juguetes del hogar (una escoba, una camita de juguete, una cocinita, etc.) les ayudan a replicar lo que hacen los mayores.

Es importante tener en cuenta que todos estos logros que nuestro hijo irá consiguiendo con el paso del tiempo, es decir, todo lo que haga o deje de hacer dependerá no solo de su ritmo particular sino también de la forma que tenemos de interactuar con él y de potenciar o no su autonomía. Por ejemplo, un niño no aprenderá a comer solo si no se lo dejamos hacer y le acostumbramos a darle nosotros la comida. Así, pues, ceder autonomía a nuestros hijos y pensar en propuestas provocadoras o estimulantes adecuadas a su momento madurativo es una forma de ayudarles a crecer.

De hecho, uno de los principales hitos del desarrollo del niño entre los dos a los tres años será su ganancia en autonomía.

Categoria
1-3 años, Desarrollo y aprendizaje, Revisats