Niños que no comen mucho

La alimentación es un tema muy importante en la educación de nuestros hijos, y las familias la tenemos muy presente. Por esto es normal preguntarse si lo estamos haciendo bien o no.

Los niños acostumbran a comer lo que su organismo necesita en función de su constitución, del consumo energético que hacen durante el día, etc. Es por este motivo que algunos comen más y otros comen menos. En este sentido, es importante respetar la sensación de hambre de nuestro hijo.

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Es importante tener en cuenta que forzarlo a comer o limitar la cantidad de comida que ingiere puede ser perjudicial para su crecimiento: nuestro hijo debe ser capaz de identificar sus necesidades y reconocer por sí mismo cuándo tiene hambre y cuándo no. Si no respetamos su sensación de hambre, con el paso del tiempo puede ser incapaz de interpretar las señales de su propio cuerpo, sus necesidades nutricionales, comiendo poco o comiendo en exceso, llegando a desarrollar a la larga algún trastorno alimentario.

En esta etapa es habitual que los niños puedan mostrar rechazo por determinados alimentos porque van identificando sus gustos y preferencias. Asimismo, cada vez son más autónomos y les puede costar más quedarse en la mesa: pueden estar inquietos por las ganas de descubrir lo que les rodea y pueden distraerse fácilmente en el momento de las comidas. A pesar de nuestra paciencia y comprensión, también será necesario poner unos límites y unas normas claras y firmes, como por ejemplo: “Cuando terminemos de comer, podrás ir a jugar”.

Si pensamos que nuestro hijo no come suficiente o que su dieta no es la apropiada, podemos pedirle consejo al pediatra o a un nutricionista: ellos nos orientarán dándonos consejos para poder llevar una alimentación saludable.

Algunas recomendaciones para evitar la inapetencia o el rechazo

Además de respetar la sensación de hambre y de tomar medidas al respecto, (como visitar al pediatra ante una pérdida de peso importante o una inapetencia continuada), algunas propuestas nos pueden ayudar en el momento de las comidas:

  • A la hora de comer, es importante que los adultos favorezcamos un ambiente tranquilo y agradable, porque facilitará la adquisición de unos buenos hábitos de alimentación que harán que nuestro hijo disfrute de este momento.
  • Comer en compañía y sin elementos que interfieran o le distraigan en la mesa, como la televisión, la radio o los juguetes, le ayudará en su aprendizaje por imitación, cogiendo como modelos a los adultos que le acompañamos y centrando la atención en el acto de comer: identificar gustos, apreciar los alimentos, etc. En este sentido, si deseamos que nuestros hijos tengan unos buenos hábitos de alimentación, nosotros también debemos intentar seguirlos.  
  • Las rutinas le ofrecen seguridad y sitúan al niño en relación con los diferentes acontecimientos de su vida cotidiana. Mantener unos horarios, realizar las mismas acciones antes de comer, como poner la mesa o limpiarse las manos, etc. le ayudará a identificar los momentos de las comidas, facilitando su buena disposición hacia la comida.
  • Conviene no mostrar preocupación por la cantidad de alimentos que coma haciendo que sea él quien decida cuánta comida quiere. Por ejemplo, le podemos preguntar antes de servir, ponerle poca cantidad en el plato para que pida más si lo desea, o bien animarle a servirse solo.  
  • Intentemos hacer que sea el protagonista de su alimentación, por ejemplo, elaborando juntos el menú semanal o bien cocinando con él.
  • La comida no debe ser un instrumento de premio o de castigo. No se debe premiar o elogiar al niño si se acaba el plato, ni reñirle o forzarle si no se lo come. Es preferible que coma poco –sobre todo evitando que pique algo de comer, tome refrigerios, golosinas, etc.– hasta la siguiente comida. Incluso podemos explicarle con tranquilidad que si no quiere lo que hay para comer no habrá otra cosa hasta la siguiente comida.
  • Esto no quita que le animemos a probar los alimentos que no quiere, pero conviene hacerlo sin presión. Por ejemplo, dejando los alimentos que ha rechazado en la mesa para que él mismo los pueda coger, probar de cocinarlos de distintas formas, etc.
Categoria
3-5 años, Alimentación y Nutrición, Revisats