Nutrición infantil

Las proteínas, los glúcidos, los lípidos, los minerales, las vitaminas y el agua son nutrientes, es decir, sustancias que nuestro organismo aprovecha de los alimentos ejerciendo funciones diversas: bien aportándonos energía, reparando los tejidos orgánicos, etc.
Dado que cada nutriente desarrolla una función concreta en nuestro cuerpo, una alimentación saludable para nuestros hijos supone que consuman todo tipo de nutrientes. Esto se consigue con una dieta variada porque cada alimento es rico en un nutriente u otro:

nutricion infantil, nutricion para niños, nutricion en niños, dieta saludable para niños, alimentos saludables para ninos


Los elementos ricos en proteínas son: los lácteos, la carne, el pescado, los huevos, las legumbres, los frutos secos, los cereales y las patatas.
Las proteínas

Las proteínas son importantes para el desarrollo del niño ya que le aportan fuerza, le ayudan a crecer, a reparar células y a producir nuevas, a defender su organismo contra infecciones, etc.

Los glúcidos

Los glúcidos son esenciales para cubrir las necesidades energéticas porque aportan energía de manera inmediata al organismo. Generalmente también se los conoce con el nombre de hidratos de carbono y conviene que constituyan la mayor fuente de aporte calórico de nuestra dieta.

Podemos diferenciar tres tipos de glúcidos:

  1. Los almidones o féculas: Presentes en los cereales, las legumbres y las patatas. Sirven de reserva energética.
  2. Los azúcares: Los alimentos que los contienen son la fruta, los lácteos y los alimentos dulces en general –la mermelada, la miel, etc.–. De entre los tres tipos de glúcidos que necesita nuestro organismo, estos son los que se deben consumir de forma más moderada.
  3. La fibra está presente en los cereales integrales, en las legumbres, las verduras, la fruta y las frutas deshidratadas. Aunque la fibra no se aproveche para obtener energía, es necesaria en una dieta equilibrada para limpiar el tubo digestivo de sustancias nocivas. En este sentido, la fibra ayuda a prevenir y combatir el estreñimiento.

Los lípidos

También conocidos como grasas actúan como reserva de energía, regulan la temperatura corporal y facilitan la absorción de vitaminas. Debemos evitar un consumo excesivo de alimentos ricos en grasas, sobre todo de origen animal –grasas saturadas– como las mantequillas. Son más saludables –consumiéndolos con moderación– las grasas de origen vegetal, principalmente el aceite de oliva y la fruta deshidratada.

La Organización Mundial de la Salud recomienda que un 50-55% del total de la energía ingerida al día provenga de los hidratos de carbono, un 30-35% de los lípidos y, alrededor de un 15% de las proteínas.

Los minerales

Existen diversos tipos de minerales y cada uno de ellos tiene funciones diferentes. Algunos de los minerales importantes en la dieta de los niños son el hierro, el yodo y el calcio.

El hierro es un nutriente esencial en la dieta diaria de los niños. Es necesario para fabricar hemoglobina, el componente de los glóbulos rojos responsable de transportar oxígeno a las células y que su organismo funcione adecuadamente. Una falta de hierro puede provocar cansancio, debilidad, etc. Algunos de los alimentos ricos en hierro son la carne de ternera, la yema del huevo, los mejillones, las legumbres, la fruta seca y los cereales.

El yodo es necesario para el desarrollo del cerebro y del sistema nervioso. Además de la sal yodada, que conviene añadir a los alimentos de manera moderada, y los productos del mar –el pescado blanco, el pescado azul y el marisco– son los que aportan este mineral al organismo.

El calcio es esencial para la formación del esqueleto y está presente, sobre todo, en los lácteos, y también en el pescado que se puede comer con espina –teniendo cuidado que el niño no se atragante– como, por ejemplo, los boquerones y las sardinas en conserva.

Las vitaminas

Las vitaminas también son importantes para el crecimiento y el buen funcionamiento del organismo. Hay diferentes tipos de vitaminas. En esta etapa, es importante asegurarnos que la criatura consuma vitamina A y vitamina C porque le protegerán de las infecciones. Para ello es conveniente que coma un par de frutas al día –preferiblemente, las de color rojo, amarillo o naranja– y que coma verduras crudas –ensalada, licuados como el gazpacho, etc.–. Por ejemplo, los tomates y la zanahoria contienen vitamina A y los cítricos, como la naranja, contienen vitamina C.

El agua

Además de los alimentos, el agua es uno de los elementos esenciales para una dieta saludable, de manera que conviene que sea la bebida principal del niño. Es recomendable que beba entre uno y dos litros de agua diarios.

¿Con qué frecuencia se deben comer cada uno de los alimentos?

Todos estos cálculos nos ayudan a entender un poco más la relación entre los alimentos y las funciones del organismo, pero realmente pueden resultar muy complejos.

Conocer qué alimentos es recomendable que el niño coma con más frecuencia y cuáles debe consumir con más moderación, nos ayudará en la confección de nuestros menús.

Los alimentos que debemos consumir únicamente de manera ocasional son: las grasas, los dulces, las carnes grasas y los embutidos.

Los alimentos que se deben consumir casi de forma diaria y sus porciones recomendadas son:

  • Pescado o marisco: Entre 3 y 4 porciones –de 75 a 100 gramos por porción– por semana.
  • Carne magra: Alrededor de 3 o 4 porciones por semana. Una porción equivale, por ejemplo, a un bistec de ternera de unos 60-80 gramos, un cuarto de pollo, un cuarto de conejo, etc.
  • Huevos: 3 o 4 veces por semana.
  • Legumbres: 2 o 3 raciones por semana. Cada ración conviene que contenga unos 60-80 gramos –peso en crudo–.
  • Fruta seca: Tomar de 3 a 7 veces por semana, pero evitando los excesos. Cada una de las raciones debe tener más o menos 20 gramos. Es importante que tengamos en cuenta que el pediatra desaconseja comer fruta seca antes de los tres años por riesgo de ahogo: vayamos con precaución con la incorporación de este alimento, asegurándonos que el niño lo mastica bien y no se atraganta. Por este motivo, es importante que la introducción de este alimento en su dieta sea gradual –podemos empezar triturando la fruta seca y añadirla a los yogures o a las ensaladas– y asegurarnos que el niño o la niña mastica adecuadamente. También debemos evitar los frutos secos preparados muy salados o fritos ya que son más saludables en forma natural.
  • Lácteos: Alrededor de 2 o 4 raciones al día. Por ejemplo: 1 vaso de leche + 1 yogurt + 1 trozo de queso –aproximadamente 40 gramos si es semicurado o 80 gramos si es queso fresco– repartidos en las diferentes comidas. Hacia los cuatro años podemos introducir, gradualmente, la leche entera: el aparato digestivo ya es capaz de digerirla sin que resulte excesivamente copiosa para la criatura. En esta etapa también resulta muy adecuado el consumo de yogurt. Las enfermedades más frecuentes en la infancia son las infecciones –como por ejemplo las infecciones respiratorias como la gripe o los resfriados y las infecciones gastrointestinales o estomacales–. El yogurt ayuda a mantener en buen estado el sistema defensivo del organismo y a regenerar la flora intestinal.
  • Aceite de oliva: Entre 3 y 6 cucharadas al día.
  • Verduras y hortalizas: Aproximadamente 2 raciones diarias. Equivaldrán a una ración: un tomate, una zanahoria, una alcachofa, medio pimiento, media berenjena o calabacín o unos 125 gramos de acelgas, espinacas o de otras verduras parecidas.
  • Frutas: Aproximadamente 3 raciones diarias. Una ración equivale a una pieza mediana de fruta, un vaso mediano de zumo natural, cinco o seis fresas, un plátano, un trozo de sandía, melón o piña, etc.
  • Cereales, pasta o patatas: Entre 4 y 5 raciones diarias. Una ración equivaldría, por ejemplo, a 3 o 4 rebanadas de pan –preferiblemente que sea integral–, entre 50 y 60 gramos de pasta o arroz –pesado en crudo–, 6 cucharadas soperas de cereales, 6 u 8 galletas tipo María, etc.
  • Agua: Debe ser la bebida principal. También son recomendables los zumos de fruta naturales, por ejemplo, para el desayuno o la merienda.

Además de la frecuencia con la que conviene consumir cada tipo de alimento, es importante tener en cuenta las técnicas de cocinado que utilicemos. Por ejemplo, los platos preparados al vapor o a la plancha son más saludables que los fritos.

Categoria
3-5 años, Alimentación y Nutrición, Revisats