¿Qué son los piojos?

Los piojos son insectos hematófagos –se alimentan de sangre– y parasitarios –sobreviven alimentándose y habitando en otros seres.

Estos insectos acostumbran a tener unos dos milímetros de longitud, viven entre 30 y 40 días y se reproducen rápidamente. Un piojo hembra pone unos diez huevos (liendres) al día.

¿Cómo se transmiten?

Los piojos pasan de una cabeza a otra generalmente por el contacto del pelo. Es por este motivo que la infestación de piojos en la cabeza es habitual en los niños que se encuentran en edad escolar, porque son espacios en condiciones de estrecha convivencia. Es natural que allá donde los niños interactúan conjuntamente, juegan y, en definitiva, están en contacto, se puedan producir contagios.

También se transmiten por el intercambio de peines, cepillos para el pelo, gorras, bufandas, toallas, pañuelos, etc.

La transmisión es posible mientras que la persona infestada tenga piojos vivos, estos estén en sus accesorios y hasta que no se hayan eliminado todas las liendres.

¿Cómo podemos saber si la criatura tiene piojos?

Los pijos se alimentan chupando sangre. La saliva que el piojo deposita en la pequeña herida de la picada provoca irritación y picor en la cabeza del niño.

En este sentido el picor es el síntoma más común de la presencia de piojos que se convertirá en uno de los primeros señales para sospechar que el niño tiene piojos.

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Los piojos y especialmente las liendres, aunque sean muy pequeñas, se pueden ver muy fácilmente. A veces se pueden confundir con la caspa, pero a diferencia de esta, si sacudimos la cabeza o cepillamos el pelo, las liendres o los huevos no caen.

Podremos comprobar la presencia de piojos o de liendres enganchadas examinando el pelo, principalmente en la base –la raíz– detrás de las orejas y en la nuca. Es recomendable realizar esta exploración del cabello en un espacio bien iluminado y utilizar una lupa si nos costara verlo directamente.

¿Qué tenemos que hacer si la criatura tiene piojos?

Ante la evidencia de piojos es importante desarrollar dos medidas paralelas: el tratamiento y la prevención.

El tratamiento

Podemos pedirle al médico o al farmacéutico un tratamiento para eliminar los piojos. Se acostumbra a recomendar un preparado insecticida –en forma de loción, crema y champú– que se deberá aplicar lo antes posible.

Es importante que sigamos cuidadosamente las recomendaciones que encontraremos en el prospecto de los diferentes productos: de esta forma, será más fácil que actúen eficazmente.

En la mayoría de los casos deberemos repetir el tratamiento más de una vez porque la aplicación del producto no eliminará todas las liendres que se podrán convertir en piojos en poco tiempo.

En este sentido es recomendable eliminar las liendres pasando un peine con las púas muy finas sobre el pelo mojado de la criatura o intentar sacarlas con los dedos.

También nos puede ir bien que las semanas posteriores al inicio del tratamiento, y con una frecuencia diaria o cada dos días, repasemos el pelo para asegurarnos que ha quedado limpio, y si detectáramos liendres, continuáramos retirándolas siguiendo el mismo procedimiento.

Conviene tener presente que los tratamientos farmacológicos no están indicados para los niños menores de tres años –en estos casos la desinfección la tendremos que hacer quitando los piojos del pelo con las manos– y si lo preferimos también podemos optar por remedios naturales contra los piojos.

Remedios naturales contra los piojos

Los remedios naturales contra los piojos resultan una alternativa a los remedios farmacológicos. Son champús, lociones, etc. que no llevan pesticidas y que están compuestos por productos naturales.

También existen preparados que podemos elaborar nosotros mismos y aplicarlos en la cabeza del niño, como las infusiones de hojas de eucalipto o de otros productos que podemos tener en casa, como el vinagre blanco o el aceite de oliva virgen.

Este tipo de productos son menos agresivos que otros productos químicos pero a veces pueden no resultar efectivos al 100% en la desinfección de estos parásitos. De hecho, la finalidad de cada uno de estos productos puede variar. Por ejemplo, tanto el aceite de oliva virgen como el vinagre acostumbran a utilizarse para ablandar el cemento que engancha las liendres con el pelo y, por consiguiente, para que resulte más fácil desengancharlas del pelo con el peine o con las manos. Otras esencias, como el aceite del árbol del té, se acostumbran a utilizar para prevenir –actuando como repelentes– y tratar los piojos eliminándolos.

Estos remedios naturales los podemos encontrar en herboristerías y en algunas farmacias. Es importante consultar con los profesionales que trabajan en estos establecimientos cuáles son los productos recomendables y cómo debemos aplicarlos.

Sea cual sea el tratamiento escogido –ya sea un tratamiento farmacológico ya sea un remedio natural– es importante andar con precaución puesto que la criatura podría ser alérgica a alguno de sus componentes. Podemos pedir el asesoramiento del médico, el farmacéutico o el herbolario, o realizar una prueba de tolerancia aplicando una pequeña cantidad en la piel del niño y observar su reacción durante 24 horas antes de aplicarlo de manera completa y definitiva.

La prevención

Si una criatura no tiene piojos no se debe tratar, pero si tiene o ha tenido, es importante que tomemos algunas medidas de prevención para no contagiar a otros niños o adultos:

  • Si el niño va a la escuela es importante que deje de asistir hasta que se hayan eliminado todas las liendres y piojos. Se deberá comunicar a los educadores y maestros para que tomen las medidas que consideren oportunas con relación al resto de niños.
  • Es necesario comunicarlo con los familiares y compañeros con los que se haya tenido un contacto directo.
  • Es importante que limpiemos con agua caliente la ropa de cama, la ropa de vestir y los otros objetos que sospechemos que puedan estar contagiados. También se deberá poner a hervir en agua durante un rato los instrumentos de limpieza –cepillos, peines, etc.
  • Aunque los demás miembros de la familia que convivimos con el niño no tengamos piojos, es conveniente que nos apliquemos el tratamiento al mismo tiempo que él, para reducir de este modo el riesgo de contagio entre nosotros.
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3-5 años, cuidados y seguridad, Revisats, Salud