¿Salir fuera? ¡No pasa nada!

Las madres y los padres intentamos proteger a nuestros hijos desde el momento en que nacen. Por esto, cuando decidimos que vamos a salir a la calle por primera vez con nuestro bebé, podemos preguntarnos: “¿Está preparado para dar un paseo?”, “¿Tenemos que esperar unos días?”

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Si nuestro bebé está en buena salud y el pediatra no nos ha dicho lo contrario, salir a dar una vuelta durante un rato será saludable y nos aportará varios beneficios:

  • El paseo es un momento agradable de relación con nuestros hijos, supone un verdadero estímulo para la criatura, al permitirle descubrir el mundo que la rodea desarrollando los sentidos. También puede aprovechar este momento para dormirse un rato: el suave traqueteo del cochecito o el balanceo de nuestro caminar le pueden relajar.
  • A nuestro bebé seguramente le gustará sentir el calor del sol o una leve brisa fresca en la cara, mientras que a nosotros nos puede servir para desconectar, relacionarnos con otras personas, “presentar” a nuestro hijo y entablar conversación con otras madres, padres, abuelos, etc. que pasean a otros niños.
  • Si la madre es la que pasea a la criatura, el hecho de caminar también la ayudará a recuperarse del parto.
  • Salir al exterior también va bien para que el niño se vaya adaptando poco a poco a los cambios de temperatura y a los cambios de ambiente.
  • La luz natural refuerza el sistema inmunológico ayudando a sintetizar la vitamina D, responsable de fijar el calcio en los huesos.

Los siguientes consejos os pueden ayudar a disfrutar de un paseo agradable y sin sorpresas inesperadas:

  • Escojamos un momento meteorológico adecuado para salir a pasear, evitando salir si llueve, si sopla mucho el viento, si hace mucho sol, etc. A ser posible saldremos a las horas de menos frío en invierno y de menos calor en verano, es decir, a media mañana o a media tarde.
  • Es necesario vestir al niño con ropa adecuada: lo abrigaremos si hace frío o lo destaparemos si hace calor. Vigilaremos de vez en cuando su temperatura corporal, tocándole las manos o la espalda, para asegurarnos de que esté a gusto y que no esté pasando frío o calor.
  • Nos llevaremos todo lo que consideremos oportuno para hacer frente a situaciones inesperadas: una manta o una muselina por si refresca, unos pañales por si se ensucia…
  • Conviene pasear por zonas abiertas: cuando son muy pequeños los lugares cerrados, con mucha gente o con mucho ruido son ambientes poco adecuados.
  • Evitemos exponerlo a la radiación directa del sol, aunque no sea verano ni haga sol: conviene ponerle una gorra, crema de protección solar, y ponerlo a cubierta bajo el parasol. Su piel es extremadamente sensible a la radiación solar.
  • Tanto si decidimos llevar a nuestro hijo a dar el paseo con el cochecito, con la mochila o con un fular portabebés, lo sujetaremos bien para que esté bien seguro. Si lo paseamos con el cochecito, es importante que incorporemos las cubiertas impermeables por si hace frío o empieza a llover. Si lo llevamos en una mochila, durante las primeras semanas de vida conviene llevarlo delante nuestro: permitiremos así que sienta nuestro calor y el latido de nuestro corazón, y podremos aguantarle la cabeza, que de momento no mantiene derecha por sí mismo.

Un paseo juntos con nuestro bebé resultará un espacio más de relación y de socialización con él.

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