Semana 35 de embarazo

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El tamaño de la criatura se acerca a los 50 centímetros y ya pesa alrededor de los 2,2 kilos. En estos momentos, los movimientos fetales del bebé pueden reducirse porque dispone de poco espacio en el útero. Si el feto está colocado con la cabeza mirando hacia la pelvis materna, se apoyará en el hueso púbico, preparándose para el parto.

En las semanas previas al parto, la criatura comienza a bajar hacia la pelvis, y su peso presiona la parte baja del vientre de la madre. El 95% de los bebés se sitúan en posición fetal hacia abajo, encajando la cabeza en la parte inferior de la pelvis. Buscan una postura cómoda en las dimensiones reducidas del útero, y en esta posición la parte más voluminosa de su cuerpo se encuentra en la parte más amplia del útero.

Ahora el bebé ya puede hacer el gesto de coger con la mano y a menudo lo pone en práctica agarrando el cordón umbilical. La piel de la criatura está totalmente desarrollada y ya establece la diferencia entre la claridad y la oscuridad. Sus pupilas se dilatan y se contraen respondiendo a la luz que recibe.

Si bien desde la semana 11 de gestación la criatura domina el acto de succionar, no es sino a partir de las semanas 35 y 36 que va a desarrollar la capacidad de succionar el pecho de la madre. Al margen de esto, desde la semana 32 ya tiene el reflejo de buscar, lo que le ayudará a coger el pezón materno.

A partir de esta semana el organismo de la madre transmite a la criatura, mediante la placenta, una inmunidad temporal ante algunas de las enfermedades infantiles más frecuentes, como el sarampión y las paperas. Esta inmunidad le será útil hasta que reciba las primeras vacunas.

A lo largo de estas semanas la madre puede sentirse más pesada y notar cómo se le estira la parte baja del vientre. Esto es debido a la relajación de las articulaciones de la pelvis, que comienzan a separarse previendo el paso del bebé. Las caderas se ensanchan un poco y hasta alrededor de un año después del parto no volverán a la posición que tenían antes del embarazo.

Entre la semana 35 y la semana 37 se realiza una prueba para comprobar las bacterias de la vagina y descartar la presencia del estreptococo del grupo B. Esta bacteria no produce daños en los adultos, pero si el bebé se contagia en el momento del parto, puede causar algunas complicaciones, como una pulmonía o una meningitis. Sin embargo, cabe decir que no todos los bebés se ponen enfermos. En el caso de un resultado positivo, se acostumbra a prescribir un tratamiento antibiótico para el momento del parto.

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