Tu hijo de 18 meses y 3 semanas

desarrollo emocional, 1 a 2 años, trabajar las emociones

El niño de un año ya utiliza diversas formas de expresión emocional: ríe, grita, tira cosas al suelo cuando se enfada, si le corregimos pone cara de querer llorar, e incluso puede haber comenzado a utilizar los juegos y los juguetes para expresar sus emociones –por ejemplo se abraza con el muñeco porque está triste–.

Aunque por el momento el niño no es capaz de ponerle nombre a sus emociones, sí que es importante que le ayudemos a gestionarlas desde muy pequeño, por ejemplo, poniendo nombre a las emociones para reconocer lo que sentimos y cómo nos sentimos.

Por un lado, el niño irá interpretando nuestras emociones: nuestros gestos, nuestro tono de voz, nuestras posturas, nuestras expresiones… e irá identificando por sí mismo lo que sentimos, reconociendo las emociones y las formas de expresarlas. Si al mismo tiempo acompañamos nuestras reacciones con palabras o breves aclaraciones, le estaremos ayudando en esta identificación. Por ejemplo, “Papá llora porque se ha hecho daño en el pie”. Conocer bien nuestras emociones, identificarlas y saber expresarlas ayudará a nuestro hijo a gestionar sus emociones de forma sana. Del mismo modo que el niño se limpia las manos después de ir al lavabo porque ha visto cómo nosotros lo hacíamos, también aprenderá a expresar sus sentimientos si ve que los adultos los vivimos con naturalidad.

También deberemos dejarle experimentar sus emociones: dejémosle que sienta las diferentes emociones, sean cuales sean, y no le distraigamos para evitar que experimente una emoción. Por ejemplo, si la criatura se ha caído y se ha hecho daño es mejor que reconozcamos –“¿Te has hecho daño? ¿Me lo enseñas?”– y la consolemos, que no intentar despistarla pasando rápidamente a otra actividad o gratificándola –“Eso no ha sido nada, toma un caramelo…” De esta forma le estaremos transmitiendo empatía y comprensión.

Aunque los sentimientos y las emociones –el placer, la tristeza, el miedo…– sean universales, porque todo el mundo los experimenta ante determinadas situaciones, la forma de expresarlas acostumbra a estar influenciada por la cultura, las creencias, la sociedad… Por ejemplo, quizás en nuestro entorno es habitual escuchar que los hombres no lloran. Es importante, sin embargo, no categorizar la forma de expresar las emociones en función del género. Lo que conviene hacer es ayudar al niño a encontrar formas de manifestar sus emociones –entendiendo que llore si está triste o bien enseñándole a poner la mano si quiere algo en vez de pedirla golpeando a alguien…– indiferentemente de si es un niño o una niña.

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1 a 2 años semana a semana, 1-3 años, El desarrollo de tu hijo, Semana a semana