Tu hijo de 21 meses

limites en los niños, normas para niños, poner limites

La etapa de los 12 a los 24 meses la podríamos definir como la etapa del “¡Mira lo que sé hacer!“ El niño de esta edad se siente orgulloso de sus conquistas y nos las quiere mostrar. A pesar de que le gustan los elogios, no busca que le digamos “muy bien”, “eres el mejor”, “qué bien lo haces”… sino que le basta con nuestra atención y reconocimiento. El hecho de que verbalicemos lo que ha conseguido –“Te has tomado tú solo cuatro cucharadas de comida”– y que le observemos –por ejemplo mientras practica algún juego solo– le ilusiona, le aporta seguridad y le anima a seguir descubriendo.

Cuando ante este “¡Mira lo que sé hacer!” nosotros le ponemos un límite o le corregimos –por ejemplo, cuando le decimos “No saques la arena de la maceta” – puede enojarse o asustarse, porque por el momento no diferencia lo que está bien de lo que no. Puede pensar: “Si esto lo he hecho bien, he conseguido sacar la arena de la planta como cuando juego en el banco de arena, ¿por qué me corrige mi padre? ¿Por qué me dice no? Aunque se enfade, es necesario ponerle un límite. Sus ganas de experimentar y la confianza que tiene en sí mimo no le permiten entender que nosotros desaprobemos algo que está haciendo. Si le ofrecemos otras cosas interesantes para explorar o redirigimos su atención hacia otros objetos y situaciones, también vamos a satisfacer su necesidad de hacer y descubrir, y el niño percibirá que le estábamos prestando atención.

Si cuando nos intenta mostrar algo que ha aprendido no le sale como esperaba –por ejemplo, si nos intenta mostrar cómo coge el vaso de agua y se lo echa encima – y a nosotros nos hace gracia y nos reímos, el niño se podrá reír con nosotros y repetir la acción para que nos sigamos riendo juntos o bien mostrarse enojado porque para él era una tarea importante que nos quería enseñar. Seamos entonces consecuentes con nuestras acciones, porque nuestras respuestas se irán traduciendo en límites y en normas que el niño adoptará. Por ejemplo, no debemos reírnos un día porque ha tirado el agua y reñirle otro día. Expliquémosle en todo caso que se nos ha escapado la risa porque nos ha resultado divertido, pero que debe vigilar para que no le vuelva a pasar. Si le vuelve a ocurrir, digámosle que antes nos hemos reído porque ha sido sin querer, pero que no es un juego, recordándole de nuevo que debe ir con cuidado, cómo debe coger el vaso…

Categoria
1 a 2 años semana a semana, 1-3 años, El desarrollo de tu hijo, Revisats, Semana a semana