Tu hijo de 23 meses y 1 semana

ayuda a hablar

Cuando el niño se encuentra en proceso de desarrollo del habla, la dificultad en la pronunciación de algunas palabras y el deseo de querernos decir muchas cosas muy rápido puede hacer que a veces no le entendamos. El pensamiento de la criatura va más rápido que su capacidad para articular las palabras, y nos quiere decir tantas cosas y hacerlo de forma tan rápida que a veces acaba omitiendo letras, diciendo diferentes sonidos a la vez, o bien inventándose palabras.

Ante sus errores, debemos intentar no reírnos, y hablar con ellos correctamente: la calidad del lenguaje de las personas que nos relacionamos con el niño tendrá un papel decisivo en el desarrollo de su habla. No debemos insistir en que el niño repita la palabra correctamente. Lo que realmente es importante es que el niño sepa que estamos atentos.

Algunos ejercicios que impliquen la activación de la lengua, de los labios le facilitarán el desarrollo del habla y le ayudarán a, poco a poco, a poder articular palabras de difícil pronunciación. Por ejemplo, podemos imitar el sonido de los animales: “La gallina hace coc-coc y el gallo quiquiriquí”.

A partir de esta edad es posible que el niño empiece a conectar más de una palabra –por ejemplo, “Mama come”–. Esto también nos puede generar cierta confusión: nos puede costar diferenciar si el niño tiene hambre o si con esta expresión quiere decir que ve a su madre comiendo.

En familias bilingües el niño se empezará a dirigir a cada miembro en su lengua, pero seguirá mezclando las palabras. Hasta los tres años no identificará las dos lenguas como idiomas diferentes. En estos casos no sufráis si la adquisición del habla tarda un poco más, ya que acostumbra a ser un proceso más largo: un niño bilingüe puede tardar más en hablar porque está asimilando conceptos en dos idiomas. Si en casa hablamos más de una lengua o si nos dirigimos a nuestro hijo en idiomas diferentes favoreceremos que el aprendizaje de estas se realice con naturalidad, al mismo tiempo que, para el niño, será fácil desarrollar habilidades lingüísticas: el cerebro, en edades primerizas, es cuando más plasticidad tiene –más capacidad para establecer conexiones, para acoger la información que recibe del exterior…–.

Si a esta edad habla poco y no muestra demasiado interés por las situaciones comunicativas– no presta atención a las conversaciones del entorno, no reacciona cuando nos dirigimos a él… será importante consultarlo con el pediatra.

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1 a 2 años semana a semana, 1-3 años, El desarrollo de tu hijo, Revisats, Semana a semana