Vamos a ser padres

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Los nueve meses de embarazo son un periodo único, lleno de ilusiones, expectativas, preocupaciones, temores y cambios de todo tipo. Al mismo tiempo, es cuando empieza a construirse nuestra maternidad o paternidad, es decir, cuando empezamos a imaginarnos como padres, a vincularnos con el bebé y con las relaciones afectivas que se establecen.

En este periodo se inicia la construcción de la relación afectiva de los padres con el hijo: podemos pensar qué nombre le vamos a poner, cuál va a ser su aspecto, qué hará cuando nazca y vaya creciendo… A medida que los padres vamos imaginándonos estos aspectos, iremos asimilando la nueva situación. Con los primeros movimientos del bebé en la barriga y con las ecografías, podremos vivir asimismo una experiencia emocionante: ver las primeras imágenes de nuestro hijo nos ayudará a continuar creando nuestros deseos y expectativas, a reconocer y a imaginar cómo será este nuevo miembro de la familia.

Al margen de la ilusión, también puede surgir la expectativa de querer ser “buenos padres”, quizás con lo que tuvimos o quisimos para nosotros cuando éramos pequeños, o lo que hemos reflexionado de mayores… En este sentido, podemos compartir nuestras expectativas y lo que significa la maternidad o la paternidad para cada uno de nosotros: ¿Cómo vamos a compartir nuestras obligaciones?, ¿Cómo nos gustaría educar a nuestro hijo?, ¿Cómo pensamos que afectará la llegada del bebé a la relación de pareja, si este es el caso…?

Aunque las diferentes personas que vamos a participar en la educación del niño nos plantearemos cuál es la mejor forma de ayudarle a crecer, remitiéndonos a menudo a la influencia del modelo de crianza y de educación con el que crecimos –tanto si lo queremos imitar como si queremos cambiarlo– en ocasiones es posible que no estemos de acuerdo con la pareja, con los abuelos… sobre cómo debemos hacerlo.

Si nos encontramos en situaciones como esta, nos puede resultar de ayuda hablar de las experiencias de nuestra propia infancia, de cómo creemos que nuestra educación ha influido en nuestra vida y de cómo vamos a hacer de padres, compartiendo y discutiendo cómo queremos hacerlo y conociendo cuáles son nuestras convicciones personales a la hora de educar a nuestro hijo. Es posible que mientras pensamos que el niño debe descubrir su entorno por si mismo, afrontando los diferentes peligros con los que se encontrará, nuestra pareja piense que hay que evitar exponer al niño a situaciones en las que pueda hacerse daño, aunque esto suponga impedirle el descubrimiento de nuevas experiencias: lo que para una persona puede ser un signo de sobreprotección, para la otra puede ser una muestra de afecto.

Será importante hablar de estas cuestiones antes del nacimiento del niño, así como de las diferentes posibilidades y tareas que cada uno asumirá a partir del nacimiento de nuestro hijo, procurando ponernos de acuerdo.

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Artículos recomendados, Embarazo, Relaciones familiares y comunicación