Como podemos ayudar nuestro bebé a estar cómodo?

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¿Cómo podemos ayudar nuestro bebé a estar cómodo?

Los cambios de postura pueden hacer que nuestro bebé se sienta incómodo, especialmente cuando lo dejamos boca abajo o de lado.

En el artículo sobre los cambios posturales hablábamos de la importancia de que el bebé, desde muy pequeño y mientras está despierto, se habituara a estar en diferentes posiciones: boca arriba, boca abajo y de lado.

Estos cambios no son siempre muy aceptados por todos los niños. Entonces, ¿como lo podemos hacer para ayudar nuestro bebé a encontrarse cómodo tanto cuando está boca arriba como cuando lo dejamos de lado o boca abajo?

Para el recién nacido, acostumbra a ser cómodo estar boca abajo, puesto que es la posición más similar a cuando estaba en el vientre de la madre. Cuando está boca abajo o de lado, pero, puede ser que el niño gima o que lo veamos tenso.

¿Por qué el niño se muestra incómodo cuando está boca abajo o de lado?

Además de no estar habituado a estar boca abajo o de lado, el niño se puede mostrar incómodo, principalmente, por dos motivos: le cuesta mantener la posición o bien se siente inseguro.

Es habitual que cuando dejamos al bebé de lado le cueste mantener esta postura por si mismo: si sospechamos que esto lo hace sentir incómodo podemos levantar hacia delante el brazo inferior del bebé, aquel brazo que queda apoyado sobre el colchón. Esto lo ayudará a mantenerse de lado y no darse la vuelta.

En cuanto a la inseguridad, en estas posiciones, cuando está boca abajo o de lado, el bebé no puede controlar tanto su entorno como lo hace cuando está boca arriba y esto le puede generar inseguridad. En estos casos será importante que nosotros le ofrezcamos la seguridad que necesita.

Para hacerlo intentaremos hacer saber al niño que estamos a su lado. Le podemos hablar y favorecer el contacto con él, por ejemplo dejando al bebé boca abajo sobre nuestro regazo o, si estamos tumbados, sobre nuestro pecho.

También es importante cambiar el niño de posición de una manera respetuosa verbalizando lo qué vayamos a hacer, o haciéndolo partícipe. Desde muy pequeños los niños nos entienden, por nuestra mirada, por nuestros gestos, por nuestras palabras…

Cuando lo queremos coger o moverlo, en los momentos de cura o en los ratos de interacción le podemos avanzar nuestras acciones. Por ejemplo, cuando lo cogemos de la cuna podemos mantener el contacto visual con él y anticiparle con palabras que lo cogeremos.

A medida que el niño se haga grande, una manera de respetarlo será dejarle libertad y tiempo para que desarrolle sus capacidades de movimiento y de desplazamiento a su ritmo.

Esto no quiere decir que nosotros no podamos intervenir. Nosotros lo podemos seguir ayudando a adoptar nuevas posiciones y movimientos. Por ejemplo, cuando empiece a poder girar sobre él mismo, volteando sobre el propio cuerpo, si dejamos al bebé en el suelo, en un espacio amplio, favoreceremos que él mismo busque maneras de moverse y de cambiar de posición. También le podremos dejar objetos o juguetes cerca. Por su interés innato de hacer descubrimientos, lo estaremos incitando a que se mueva un poco para llegar al objeto deseado.

La libertad, el respeto y nuestra atención ayudarán el niño a sentirse seguro y a ir adquiriendo nuevas habilidades por él mismo.

 

Categoria
0-1 años, cuidados y seguridad, Desarrollo y aprendizaje, Salud