El embarazo, una revolución emocional

El embarazo es como una revolución que muchas veces puede resultar desconcertante, especialmente para las madres primerizas: ¿Qué me está pasando? ¿Es normal? En vez de estar asustada e incluso molesta, ¿no debería estar feliz?

Desde el inicio de la gestación, el cuerpo de la mujer experimenta transformaciones que no solo la afectan físicamente. Durante el embarazo, las emociones están a flor de piel, las mujeres embarazadas acostumbran a tener una sensibilidad especial.

Las emociones son diferentes según cada caso. Los sentimientos que se viven en este periodo no son necesariamente positivos. Debemos tener en cuenta en qué contexto se ha llegado al embarazo y en qué situación se encuentra cada mujer. En caso de no encontrarnos bien emocionalmente es aconsejable consultarlo con el médico para que nos pueda orientar.

Es importante reconocer las emociones, permitirnos sentirlas y liberarlas, de forma que nos sintamos bien con nosotras mismas. Las vivencias, los valores y la personalidad influirán en nuestras emociones, al mismo tiempo que estas emociones influirán a su vez en nuestra vivencia de la maternidad y en el establecimiento del vínculo con el bebé.

Una nueva vida está creciendo: Las emociones trimestre a trimestre

Durante el primer trimestre pueden aparecer sentimientos ambivalentes con respecto a la gestación –“Estoy contenta pero…”–, así como cambios de humor –alegría y tristeza–: no es necesario preocuparse por estos cambios, son normales y forman parte del proceso de adaptación a la nueva situación.

En estos casos, nos puede ayudar expresar nuestros sentimientos y compartirlos con alguien de confianza (pareja, amigos…) para poder liberar las emociones y sentirnos mejor.

En el segundo trimestre el embarazo es más evidente y empezamos a sentir los movimientos del bebé. También nuestro aspecto cambia mucho y ello supone un proceso de adaptación que cada mujer vive de forma diferente: con sentimientos muy positivos hacia las nuevas formas, con más dificultades para aceptar los cambios, echando de menos el cuerpo que teníamos antes…

Durante este tiempo conviene buscar un espacio para nosotras, disminuyendo el ritmo, descansando y sintiendo lo que nos está pasando dentro, disfrutando del embarazo.

Aunque el deseo de que todo evolucione de forma adecuada acostumbra a estar muy presente durante toda la gestación, a lo largo de este segundo trimestre las mujeres suelen estar más activas y buscan todo tipo de información relacionada con la maternidad.

El tercer trimestre suele ser un momento de preparación para el parto y para el nacimiento de nuestro hijo. Ante la proximidad de este momento, especialmente cuando se trata de una experiencia que nunca hemos vivido, es posible que nos invada el miedo. En estas situaciones, nos puede ayudar recordar que las mujeres estamos preparadas para parir y que lo hemos hecho a lo largo de la historia. Confiar en nuestras capacidades y pedirles a las personas que nos acompañarán durante el parto que nos ayuden a afrontar este momento con serenidad puede ser también un recurso para vivir el parto de forma positiva.

 

Cada vez se señala más la importancia del estado anímico en el embarazo, ya que nuestro bebé siente lo que nosotros sentimos: durante la gestación, el bienestar de la madre será el bienestar del niño. Cuidarse durante el embarazo, no solo a nivel físico sino también emocionalmente, contribuirá a que tengamos una gestación saludable y a que la recordemos como una experiencia positiva.

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Artículos recomendados, Embarazo, Relaciones familiares y comunicación