El nacimiento de un hermano pequeño

El nacimiento de un nuevo miembro de la familia no es únicamente un cambio importante para los futuros padres, sino también para toda la familia: cuando ya se tienen hijos, la llegada de un bebé supondrá también un cambio importante para el futuro hermano o hermana. En estos casos, durante el embarazo no es extraño preguntarse cómo vivirá nuestro hijo este nacimiento, especialmente si es su primer hermano: nuestro hijo, el más pequeño de casa hasta ahora, puede temer que lo dejemos de querer o que lo queramos menos por el nacimiento de un hermano pequeño, que pasará a tener un gran protagonismo.

A pesar de que los padres podemos estar preocupados por los celos de nuestro hijo, y llegar a pensar que hemos hecho algo mal, la aparición de los celos es un signo saludable. En este contexto, nuestra tarea como padres será normalizar esta nueva situación.

Participar en la preparación para la llegada del nuevo hermano puede ayudar al hecho que nuestro hijo se sienta incluido.

Ante los celos no nos tenemos que alarmar. Nuestro hijo lo pasa mal, sufre porque siente que estamos pendientes del bebé recién nacido, o descubre que la madre, además de estar con él, dedica y necesita tiempo para ocuparse del hermano pequeño, para descansar más, ya no puede hacer algunos esfuerzos físicos, etc.: los celos es una reacción de adaptación a la nueva situación. Es importante hablar con él de este sentimiento propio, de este momento y aclarar que no es malo sentirse así, sino que es muy natural, así podrá comprobar que no es el único en sentirse de esta manera. Así mismo, reprimir los celos también puede ser contraproducente.

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0-1 años, Embarazo, Relaciones familiares y comunicación, Relaciones familiares y comunicación