El paseo del bebé un día de frío: ¿podemos salir a la calle?

Desde los primeros días de vida podemos salir de paseo con el bebé. De hecho, un paseo diario le aporta varios beneficios como por ejemplo la posibilidad de descubrir los diversos estímulos que le genera el entorno.

Es natural pero que los días en que las condiciones meteorológicas son más extremas, como los días de frío, nos planteamos si podemos salir a la calle con el recién nacido. Si esto nos preocupa, sepamos que no hay ningún inconveniente.

Únicamente hace falta que el bebé esté bien abrigado. Con una capa más de ropa que nosotros haremos bastante dado que él no está en movimiento y puede tener algo más de frío. También conviene que le pongamos un sombrero porque es por donde se pierde más el calor corporal. Evitemos pero abrigarlo en exceso: podría sudar y ante un cambio repentino de temperatura pasaría frío.

También hay que evitar exponer al recién nacido a corrientes de aire, por eso será importante que en días de frío pensemos en llevar el plástico de lluvia si salimos a la calle con el cochecito. Si porteamos al bebé, muchas familias optamos por abrigarnos algo más los dos (un abrigo para él y un abrigo para nosotros). En estos casos pero, estamos reduciendo la capacidad de movimiento de ambos, podemos generar un exceso de calor al bebé (porque el contacto de los dos cuerpos genera calor) y puede resultar una opción no muy cómoda si tenemos que entrar en lugares cerrados donde deberíamos desabrigarnos. En estos casos nos puede ir mejor usar cobertores, abrigos, forros polares y otras piezas específicas para hacer porteo.

Así pues si queremos salir a pasear o bien tenemos que salir a la calle con el recién nacido podemos estar tranquilos: el único impedimento real para salir a hacer un paseo tendría que ser que el recién nacido tenga problemas de salud o, por ejemplo, que haya sido prematuro y los profesionales médicos nos hayan dado cómo pauta que temporalmente no salga a la calle. Por lo demás, es bueno que los niños estén en contacto con el exterior aunque haga frío, porque los cambios meteorológicos también formarán parte de sus rutinas.

En los países nórdicos, por ejemplo, los niños salen a pasear diariamente, juegan en el patio nevado, incluso en algunos lugares como por ejemplo Copenhague, Suecia o Estocolmo tienen por tradición dejar a los bebés haciendo la siesta en el cochecito en la puerta de un café o en el balcón. Estas siestas en la calle son populares porque tienen la teoría que es más fácil que se produzcan determinados contagios, como por ejemplo resfriados, en entornos cerrados que no en el aire libre.

 

¡Si nos apetece, abriguémonos y salgamos a la calle con los niños!

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0-1 años, Ocio y TIC