Juego simbólico: juego a hacer como tú y aprendo

Jugando los niños crecen, expresan emociones y sentimientos, representan y van interiorizando sus aprendizajes. Mediante el juego se desarrollan sus capacidades motrices, fisiológicas y cognitivas interactuando con su entorno.

¿Pero qué es esto del juego simbólico?

Muchos de vosotros habréis visto como un buen día vuestros hijos empiezan a imitar todo aquello que hacéis: quieren barrer, comprar en la tienda, hablar por teléfono, cocinar cómo vosotros… Estas acciones son una fase preliminar para que evolucione el juego simbólico y es importante que los dejamos experimentar.

 

El juego simbólico se caracteriza por imitar acciones de la vida cotidiana del mundo de los mayores. Acostumbra a iniciarse alrededor de los 2 años hasta los 7 y coincide con la aparición del lenguaje, convirtiéndose en el juego por excelencia y una manera más de practicar y consolidar todo aquello que van aprendiendo. Así pues, el juego simbólico se da cuando los niños y niñas imitan una conducta que simboliza algo y la representan como parte de un juego, sin que esta se haya hecho en este mismo momento. Cuando imitan una acción en el momento en que la hacemos nosotros no es propiamente juego simbólico.

El juego simbólico es un aprendizaje que ayuda al niño a conocerse a si mismo y al entorno social que lo rodea.

Mediante el juego simbólico el niño canaliza tensiones y deseos afectivos, le sirve para resolver conflictos, para compensar necesidades no satisfechas, para invertir papeles. Por ejemplo cuando el niño regaña al muñeco porque no se quiere comer la cena o, al contrario, le permite no comerla. El juego simbólico es tan importante, que en algunos casos, permite reparar situaciones que para el niño han sido difíciles emocionalmente. En el transcurso del juego pueden aparecer elementos simbólicos importantes para la vida de los pequeños. A menudo aprenderemos mucho de aquello que les pasa viendo como juegan.

Conforme el niño y la niña se van haciendo grandes, se puede observar como este tipo de juego va resultando cada vez más complejo y el juego pasa de ser individual a realizarse en grupo.

El hecho de explorar y reproducir el mundo adulto hace que se desarrolle el pensamiento creativo y los ayuda a resolver conflictos, tensiones y sentimientos.

Por este motivo, es importante no imponer a los niños reglas o maneras de hacer en este tipo de juegos. Conviene dejaros guiar por ellos y acompañarlos en aquello que nos pidan… ¡a bien seguro que nos sorprenderán!

Dejar al alcance del niño objetos de la vida cotidiana como por ejemplo cepillos, pinzas de tender la ropa, cuencos y otros enseres de la cocina, etc., es una forma de favorecer el juego simbólico.

Los juguetes que representan el mundo de los adultos como lo pueden ser las cocinitas, muñecas, cochecitos, vehículos, disfraces o juegos de herramientas les ofrecerán múltiples posibilidades de juego.

 

 

 

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1-3 años, 3-5 años, Ocio y TIC, Ocio y TIC