Los celos son naturales

Es natural que nuestro hijo responda ante la llegada de un hermano: hasta ahora era el más pequeño de la casa y estaba acostumbrado a acaparar toda la atención. La llegada de un nuevo miembro de la familia, ya desde la etapa del embarazo, puede ser vivida por nuestro hijo como una irrupción en su forma de vida. Tenemos que tener en cuenta que esta nueva situación es, posiblemente, el primer cambio importante que vive el niño, y puede temer que se pierda el mundo que hasta ahora ha conocido.

A pesar de que, ante esta sensación, hay niños que lo dicen abiertamente, otros pueden hacer fechorías para llamar la atención, enfadarse con los padres o con ellos mismos, hacerse pipí (enuresis), mostrar dificultades para dormir, estar más sensibles, o adoptar conductas más infantiles -como volver a usar el chupete o llorar más a menudo- en un intento de recobrar el lugar de niño pequeño que siente que puede perder.

Ante cualquier conducta de celos es importante ser comprensivos y no dramatizar ni tener una actitud temerosa: los celos son un medio para crecer y madurar, y es positivo que nuestro hijo exprese su malestar. Será importante hacer caso de sus éxitos y transmitirle que lo queremos, o incluso explicarle nuestras vivencias de cuando éramos pequeños (si nos encontramos en una situación similar, como la vivimos y nos sentimos…). El hecho de hacer referencia a cuando nosotros éramos pequeños facilitamos la identificación del niño con los padres, y con el sentimiento. También nos puede ser útil ser empáticos con el niño “Si yo estuviera a tu lugar, también me sentiría así” o recordar las ventajas de ser hermano mayor, evitando, pero, recalcar constantemente que uno es el hermano grande y el otro el pequeño, porque el mayor también es un niño pequeño.

A pesar de que los celos son naturales y forman parte de la adaptación a nuevas situaciones, si nos encontráramos ante conductas que generen mucha preocupación, pataletas que no se pueden o no sabemos controlar, aumento de la agresividad hacia los padres y a él mismo, es recomendable consultar con un especialista.

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