¡Los dientes de leche también se tienen que cuidar!

Desde los seis meses y hasta los dos años y medio o tres, a nuestro hijo le saldrán los primeros dientes, también llamados dientes de leche o dientes temporales:

 

  • Entre los seis y los 12 meses acostumbran a aparecer los ocho incisivos.
  • Desde los 12 hasta aproximadamente los 18 meses aparecerán las cuatro primeras muelas –o premolares–.
  • De los 18 a los 24 meses brotarán los cuatro colmillos.
  • entre los 24 y los 30-36 meses finalizará el periodo de dentición temporal, apareciendo las cuatro segundas muelas –también denominadas premolares–.

 

Aunque los dientes de leche son temporales y se acabarán cayendo, resulta fundamental cuidarlos y mantenerlos limpios: se deben mantener sanos porque, además de ser necesarios para que la criatura hable y mastique bien, ocuparán el espacio de los dientes definitivos, afectando el crecimiento saludable de los mismos.

Buenos hábitos para una buena salud dental de los 12 a los 24 meses

Si no lo hemos hecho antes, será necesario que empecemos a limpiarle las encías al niño con un pañuelo o una gasa húmeda, con el dedo bien limpio o con unos dedales de silicona de tacto suave, especiales para bebés. Es importante seguir estos hábitos de higiene sobre todo antes de ir a dormir y después de tomar el biberón o el pecho. Conviene acostumbrar poco a poco al niño a que beba agua en un vaso, sobre todo después de las comidas y si ha consumido azúcares, porque ayuda a limpiar la boca.

En esta etapa ya habremos empezado a introducir nuevos alimentos en la dieta del niño –además de la leche–, y los hábitos alimentarios serán muy importantes para su salud dental. Evitaremos el consumo frecuente de alimentos que provoquen caries, como la miel, el azúcar o los zumos. Conviene tener en cuenta que los dulces, al degradarse, se convierten en ácidos con acción corrosiva sobre el esmalte dental. Por este motivo, tampoco se recomienda endulzar el chupete o el biberón con líquidos dulces, o tomar zumos de fruta con el biberón, sobre todo si dejamos que el niño duerma con ellos.

Deberemos evitar probar o soplar sobre los alimentos u objetos que la criatura se lleve a la boca o compartir los cubiertos con ella. Porque, aunque las caries no son contagiosas, las bacterias que las producen sí que lo son.

Durante esta primera etapa el niño todavía es demasiado pequeño para utilizar dentífrico. Aun así, entre los 20 y los 24 meses quizás le haga ilusión poder tener un cepillo de dientes y utilizarlo, sobre todo si ve que nosotros nos limpiamos los dientes después de las comidas, teniendo en cuenta que a nuestro hijo le gusta imitarnos. Eso nos ayudará a que se interese por este hábito de higiene.

Aunque no sea estrictamente necesario en este periodo, si lo valoramos también podemos programar la primera visita con el odontopediatra.

Categoria
1-3 años, cuidados y seguridad, Salud de 1 a 3 años