Música para bebés

El sonido forma parte de la vida de nuestro hijo ya desde antes de nacer: todo aquello que escuchaba la madre llegaba a la criatura. A la vez lo rodeaba un mundo sonoro propio de los sonidos que el cuerpo de la madre producía: el latido de su corazón, la respiración, etc.
Debido a esta experiencia vivida durante la gestación e, incluso de forma innata desde su nacimiento, el bebé empezará a discriminar los sonidos que percibe, mostrando más o menos interés hacia estos. Reaccionará especialmente a la voz de la madre, pero también podrá reaccionar a la voz de nuestra pareja o a aquella canción que escuchábamos mientras estábamos embarazadas y, en cambio, no parar atención a otros sonidos.

¿Por qué es importante la música para los bebés?

La música y la sonoridad son importantes en la vida de los niños desde muy pequeños. Algunos de los beneficios de la música para bebés son:

  • Refuerza el vínculo afectivo de la criatura con la persona que le canta, la mece o le hace juegos de falda y carantoñas;
  • El desarrollo de determinadas habilidades de nuestro hijo como por ejemplo la capacidad de atención o memoria (capacidades que, a la vez, influenciarán directamente en el desarrollo del lenguaje);
  • La parte lúdica que la música supone para el niño (posible fuente de placer y diversión);
  • La vertiente emocional de la música y la sonoridad: el neonato irá relacionando sonidos agradables y desagradables.

    Por ejemplo se puede relajar cuando lo mecemos o, puede ser que una música que escuchábamos cuando estábamos embarazadas lo ayude a dormir. En este sentido, a pesar de que hay música más relajante y música más estimulante, cada niño la puede interpretar de una manera particular vinculada al recuerdo que tenga de cuando estaba en el vientre de la madre.

Facilitemos que el niño entre en contacto con el mundo sonoro y musical

Es positivo que los adultos propiciemos situaciones que acerquen al niño al mundo sonoro y musical: podemos cantarle, escuchar música o bailar juntos pero, también podemos hacer salidas a conciertos u otras actividades musicales (existen actividades orientadas a los más pequeños de casa como por ejemplo conciertos para bebés o espectáculos teatrales de música para estas edades).

También conviene facilitar el contacto con los sonidos que provienen del entorno, por ejemplo mientras paseamos por la calle, por el parque, por la naturaleza… todos estos lugares facilitarán que nuestro hijo descubra sonoridades diversas.

Aun así podremos adecuar nuestras propuestas y estimularlo a medida que vemos como se ponen en juego cada una de sus capacidades, por ejemplo facilitándole un sonajero cuando creemos que ya puede sujetar el juguete o, animándolo a hacer palmadas cuando cantemos incitándolo a seguir un ritmo.

Algunos instrumentos musicales

Los instrumentos musicales más apropiados por los bebés y niños durante su primer año de vida son aquellos que por el material del cual están hechos producen sonido por sí mismos, a través de la vibración de su propio cuerpo: sonajeros, maracas, anillas con cascabeles, etc. En el mercado encontramos una gran diversidad de este tipo de instrumentos, incluso sonajeros hechos con materiales naturales como por ejemplo maderas o tejidos que acostumbran a ser más cálidos y agradables al tacto para el niño que los de plástico. Los móviles de cuna y otros juguetes para bebés sonoros o musicales también les suelen gustar.

Además de facilitarle instrumentos musicales el niño, a medida que crezca, y de forma innata, hará hipótesis descubriendo el sonido de los distintos objetos sacudiéndolos o golpeándolos. De este modo, por ejemplo, también desarrollará sus destrezas motrices o afinará su discriminación auditiva.

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0-1 años, Ocio y TIC