¡No se están quietos!

A partir de los doce meses, nuestro hijo tendrá cada vez más autonomía en sus movimientos. Aprenderá a caminar y a manipular objetos por sí mismo, y su curiosidad será cada vez mayor. Así pues, los peligros a los que está expuesto serán cada vez más numerosos: intoxicaciones, caídas, golpes, quemaduras, calambres… En estos momentos la prevención será un elemento clave para evitar que el niño se haga daño. Será importante enseñarle a reconocer los peligros y a actuar de forma adecuada para evitarlos. Asimismo, el hecho de que nosotros mismos reconozcamos los peligros y las circunstancias que los pueden generar, y saber actuar ante determinadas situaciones, nos puede ayudar a sentirnos más tranquilos.

¿Cómo podemos prevenir los riesgos más frecuentes?

primeros auxilios, peligro, atragantamiento, descargas eléctricas, reanimación cardiopulmonar, ahogo, calambres, traumatismo, cortes, arañazos, moratones, golpes, quemaduras, accidentes, intoxicación, seguridad al hogar, prevenir, accidentes

En casa, cuando hay algún niño, siempre es preciso adoptar diversas medidas de seguridad. Si no lo hemos hecho antes, cuando el niño empiece a ser autónomo y a moverse por su cuenta será importante tener en cuenta los siguientes consejos:

  • Proteger los accesos a piscinas o escaleras: por ejemplo, siempre que sea posible, asegurémonos que haya una buena visibilidad. Así, si tenemos un jardín y queremos instalar un tobogán, será importante que podamos ver fácilmente las escaleras y la rampa.
  • Evitemos que los muebles a los que el niño se pueda subir queden cerca de una ventana o de pomos que permitan abrir una puerta: los niños tienen mucha paciencia para averiguar cómo funcionan las cosas y, a base de insistencia, los pueden abrir.
  • Utilicemos protecciones de seguridad para enchufes.
  • No dejemos cerca de los niños productos tóxicos –como medicamentos o productos de limpieza–, objetos cortantes –tijeras, cuchillos, agujas de coser, etc.–, bolsas de plástico ni objetos con los que se pueda ahogar. Podemos poner estos productos en armarios altos que no estén a su alcance o cerrarlos en armarios con cerradura.
  • En la cocina, si estamos cocinando, no dejemos que sobresalgan los mangos de las paellas, y tengamos cuidado con los líquidos y los metales calientes.
  • Si podemos, regularemos el termostato del agua caliente de modo que la temperatura máxima sea de 50ºC. Evitaremos así que el niño se pueda quemar si deja un rato la mano debajo del agua.
  • Supervisaremos los juguetes del niño y nos aseguraremos que se encuentren en buenas condiciones y que no se han estropeado.

Las medidas de seguridad en casa son muy importantes para prevenir riesgos. De la misma manera, también es importante que mostremos al niño dónde se encuentra el peligro. Por ejemplo, cuando se sube a algún sitio o toca algo con lo que se podría hacer daño es necesario que nos paremos y se lo expliquemos: el niño reconocerá que nos dirigimos a él por un asunto importante.

Se ha hecho daño: ¿Qué hacemos?

Aunque tomemos las medidas de prevención adecuadas, en ocasiones los accidentes son imprevisibles y las criaturas se pueden hacer daño. Si pasa esto, deberemos valorar la gravedad de los daños y, si es necesario, llevar al niño al hospital.

En aquellos casos en los que el accidente ha sido leve, nos puede resultar útil conocer los remedios más habituales para curar pequeñas heridas:

Golpes o hematomas: Es recomendable poner gel en la zona afectada tan pronto como sea posible.

Quemaduras leves: Las quemaduras leves son las que se originan al tocar superficies calientes o cuando se está expuesto al sol sin protección. Será necesario poner en la zona afectada agua fría y dejar que la zona quemada se enfríe por sí misma. Posteriormente, podemos aplicar una pomada especial para quemaduras o aloe vera.

Cortes y arañazos: Es importante limpiar bien la herida con agua y jabón para quitar la suciedad. Una vez hecho esto, la podemos tapar con una tirita, aunque es mejor dejarla al aire libre.

Traumatismos en los dientes: Será necesario ir rápidamente al dentista. Si se le hubiese caído algún diente y la criatura presentara una hemorragia, presionaremos la parte superior de la herida.

Descargas eléctricas: Si la descarga es leve y al niño le ha dado un calambre comprobaremos si presenta quemaduras y las trataremos. Si la descarga le produce un choque y el niño queda inconsciente, avisaremos inmediatamente a urgencias.

Atragantamiento: Dejaremos que el niño tosa, ya que es la mejor manera que expulse lo que le provoca el ahogo. Para ayudarlo lo podemos poner cabeza abajo o darle golpes en la espalda –entre los omóplatos–, pero no introduciremos nada en su boca para intentar sacar el objeto. Si presentara peligro de ahogo, avisaremos inmediatamente al servicio de urgencias.

Categoria
1-3 años, cuidados y seguridad, Salud