Nuestra casa: ¿Cómo debe ser una casa donde habitan niños?

Las condiciones del hogar influyen en la salud de las personas que habitan en el, especialmente de los niños. Contar con un entorno en el que los elementos favorezcan la salud y el bienestar de las personas que habitan nos ayudará a ofrecer un entorno saludable a nuestros hijos. Del mismo modo, la presencia de un niño en la casa también nos obliga a adecuar algunos espacios y a tomar ciertas medidas de prevención para ofrecer un entorno seguro para los más pequeños.

Pensar en nuestra casa no solo como un entorno físico sino también como un entorno social, teniendo en cuenta a la familia y a la comunidad que está a su alrededor, nos ayudará a repensar nuestro hogar para mejorarlo como lugar adecuado para los más pequeños.

¿Qué elementos nos pueden ayudar a conseguir un hogar seguro y saludable?

El entorno físico

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El hogar es un espacio físico en el que pasamos mucho tiempo. Es importante, pues, poner atención en diferentes aspectos para garantizar que este espacio sea confortable:

  • La temperatura. En casa, debemos evitar pasar frío o calor. La temperatura óptima está alrededor de los 20ºC. Si adoptamos alguna medidas, como ventilar la casa para ayudar a mantener el aire fresco o repasar ventanas y puertas para evitar posibles fugas de calor, nos puede ayudar a mantener la casa en unas condiciones climáticas adecuadas.
  • La contaminación acústica. Aunque una casa estrictamente silenciosa no es necesaria, sí que es importante evitar la presencia de excesivos ruidos, ya que pueden afectar la capacidad de atención… Para favorecer un entorno silencioso y tranquilo, podemos cerrar la ventanas, sobre todo en momentos de descanso, intentar cuidar el tono de voz que adoptamos al hablar, y moderar el volumen del televisor o de otros ruidos de la casa. Aunque esto no quiere decir que nuestro hijo tenga que estar en un entorno totalmente silencioso. Se debe acostumbrar al ruido de la cotidianidad, incluso en los momentos de sueño –como por ejemplo en los descansos que haga en las horas diurnas–.
  • La contaminación ambiental. La polución –olores, polvo, aire contaminado, etc.– es uno de los elementos que afectan la salud de las personas que se encuentran expuestas. Una buena ventilación de la casa y evitar la presencia de la humedad, de polvo, de humo… nos ayudará a cuidar tanto la casa como a las personas que viven en ella.

Medidas y herramientas de prevención

Tomar medidas de prevención en la casa nos ayudará a evitar posible accidentes.

Los riesgos que se presentan en casa pueden variar en función de la edad de las personas que viven en ella. Así pues, será necesario adoptar medidas de prevención adecuadas en función de la edad de cada criatura.

A partir del primer año y hasta, más o menos, los tres años es cuando tenemos que ser más cuidadosos con los elementos de seguridad de la casa, ya que es la etapa en la que el niño empieza a moverse, desea investigar su entorno y aprende interactuando con el y descubriendo por sí mismo. Cerrar los armarios que contengan productos tóxicos, o instalar barandillas de seguridad en las escaleras, protectores en las esquinas y en los enchufes, etc., son algunas de las medidas que podemos adoptar. Debemos tener en cuenta que el niño, poco a poco, irá ganado autonomía e irá tomando conciencia de los riesgos. Entonces deberemos ajustar las medidas de prevención a la nueva realidad. Por ejemplo, cuando observemos que el niño camina con seguridad y sin darse golpes, podemos valorar si ya podemos quitar la protección de las esquinas.

Por otro lado, imaginarnos que somos nuestro hijo, situarnos a su altura y dar vueltas por la casa adoptando su punto de vista nos ayudará a detectar posibles peligros: manteles que pueda estirar provocando que alguna cosa se le caiga encima, productos tóxicos u objetos que cortan en cajones que estén a su alcance, algún mueble situado demasiado cerca de una ventana a la que se pueda subir, bolsas de plástico que pueda coger…

Además de la instalación de dispositivos de seguridad y de prevención, también será muy importante educar a los niños para que ellos mismos puedan identificar y prevenir los riesgos que se puedan ir encontrando. Los adultos les deberemos enseñar dónde se encuentra el peligro y actuar dándoles ejemplo.

La higiene y las tareas del hogar

Es importante que las personas que viven en la casa la cuiden y la mantengan limpia y ordenada.

Las criaturas imitarán lo que hagan los adultos, que se convierten en el modelo a seguir: si nosotros mantenemos unos hábitos de higiene adecuados en la casa, ayudaremos a transmitir estos valores a nuestros hijos.

Entre uno y los tres años, a los niños les comienza a gustar participar en las tareas del hogar que realizan las personas adultas. Es importante, pues, poder involucrar a la criatura en estas tareas, estableciendo hábitos desde bien pequeños. Enseñarle a recoger su plato cuando acabe de comer, a recoger sus juguetes cuando acabe de jugar, a mantener su habitación ordenada, enseñarlo a reciclar…, siempre adecuándonos a su desarrollo y ritmo de aprendizaje, nos permitirá empezar a familiarizarle con las tareas domésticas.

Del mismo modo, establecer normas y límites, determinar responsabilidades y funciones para cada miembro de la familia, también ayudará a que la criatura, poco a poco, vaya siendo más autónoma y se interese tanto por las cosas de su alrededor como por incorporarse a las actividades que hacen las personas adultas.

El ambiente familiar en el hogar

Además de cubrir las necesidades físicas de la criatura –alimentación, descanso, higiene, etc.– una casa segura y saludable es la que proporciona un buen ambiente familiar. El ambiente familiar en el hogar hace referencia a las relaciones de afecto que se establecen de manera cotidiana entre los diferentes miembros de la familia. Para ofrecer un hogar en armonía al niño es importante compartir actividades con él y ser capaces de expresarle amor y afecto, ya sea a través del contacto físico con caricias y besos, o verbalmente, diciéndole que le queremos. El diálogo y la comunicación serán importantes para conseguir un entorno relajado y agradable en casa, evitando las tensiones y los conflictos.

La comunidad

Al lado del estado de nuestra casa y del ambiente familiar, también debemos tener en cuenta que la casa no es una estructura aislada, sino que forma parte de un entorno, de un pueblo, de una comunidad… Conocer a las personas de nuestro entorno y las actividades que se realizan, relacionarnos y participar con los más pequeños permitirá a la criatura vivir nuevas experiencias, facilitándole así su adaptación al entorno social.

Categoria
1-3 años, cuidados y seguridad, Salud