Preparamos la llegada de un hermano

Es recomendable hablar del nacimiento del hermano con tiempo, con anticipación -preferentemente a partir del segundo trimestre- pero sin avanzar acontecimientos: en estos momentos todavía falta mucho tiempo para la llegada del bebé, pero la percepción de nuestro hijo puede ser de inmediatez. Por ejemplo, evitaremos decirle que jugará con su hermano pequeño, puesto que todavía tendrán que pasar muchos meses para eso. Hacer participar el niño del embarazo y de los cambios que se vivirán también nos ayudará a introducirlo en la nueva situación.

Preparar el niño para la llegada de un hermano

Es recomendable que los padres hablemos conjuntamente con nuestro hijo del embarazo, del parto y de la llegada a casa del nuevo miembro de la familia: hacerlo de forma clara, breve y con explicaciones adaptadas a su edad nos ayudará a evitar la confusión. Al hablar del nuevo hermano es importante tanto normalizar la situación como ayudarle a expresar lo que siente, lo que piensa. También podemos visitar amistades o familiares que tengan un bebé para que el niño se familiarice con la futura situación: ver y escuchar los comentarios de afecto que reciben otros niños y niñas que tienen hermanos y visualizar un hogar con hermanos pueden ayudarlo a entender el nuevo contexto con que se encontrará. Así mismo, leer, conjuntamente con nuestro hijo, libros sobre la llegada de un nuevo hermano nos puede ayudar a la hora de explicarle lo que está pasando.

Hablar de nosotros, del nuestro… ayudará nuestro hijo a entender que el hermano o hermana que llegue será un miembro más de la familia al que tendremos que cuidar y querer, del mismo modo que hemos hecho y continuaremos haciendo con él: ayudarlo a entender que seguirá teniendo nuestro afecto, y que sienta que continuamos queriéndole, es fundamental. Sin embargo, no tenemos que esconder nuestro afecto hacia el bebé, a pesar de que habrá que evitar hacer comparaciones entre los hermanos o comentar ante otros adultos este tipo de aspectos.

Así mismo, si invitamos a nuestro hijo, sin hacerlo sentir obligado, a participar en los preparativos para la llegada del bebé (arreglar la habitación, la ropa, etc.), le transmitiremos que su colaboración es importante. De este modo, ayudaremos a hacer que nuestro hijo se sienta partícipe de todo este proceso que también es algo suyo y de toda la familia.

Estar cerca de la madre el mayor tiempo posible

Para el niño es importante estar cerca de la madre, sobre todo si nuestro hijo tiene menos de tres años, edad en que los niños todavía dependen mucho nosotros y se pueden sentir inseguros si la madre no es cerca. Debido a la nueva situación si dedicamos cada día un tiempo exclusivo para el niño, nuestro hijo puede esperar este tiempo y confiar en él. Así generamos un espacio de dedicación hacia él y ayudándolo, a la vez, a entender que la madre y el padre tendrán que dedicar mucho tiempo al hermano pequeño por el hecho de ser un bebé, que requiere muchas atenciones.

Permitir que escuche el latido del corazón de su hermano o sentir sus movimientos en la barriga será un buen momento para que nos exprese sus emociones y poder contestar sus preguntas.

Intentar mantener la rutina del niño

Es también muy recomendable intentar mantener las rutinas, los hábitos y las costumbres diarias a medida que se acerca la hora del parto (horarios, comidas, baño, dormir, etc.). La llegada de un hermano comporta un cambio de gran magnitud en la vida de un niño. Así pues, es conveniente que no coincida con otros cambios importantes que puedan significar una pérdida. Cambios como por ejemplo dejar el biberón o retirar los pañales, entre otros que, a pesar de ser adelantos en su autonomía, si coinciden en el momento del nacimiento de un hermano, requerirán un mayor esfuerzo emocional de nuestro hijo, en un momento en qué toda la fuerza está puesta en aceptar un hermano pequeño.

En caso de que tuviéramos que introducir alguna variación, es importante intentar que no coincida con otros cambios como el inicio del curso a la escuela, un cambio de habitación, retirar el pañal, el biberón, etc. En todo caso, si se producen, es conveniente anticipar lo que pasará y hablarlo desde una perspectiva positiva. Si los hermanos compartirán habitación y tendremos que hacer cambios en la estancia que ahora ocupa el niño, es conveniente hacerlos con antelación para evitar que piense que la llegada del hermano o hermana lo desplazará o le quitará cosas. Si las rutinas también cambiarán -con menos actividades extraescolares, menos espacio para jugar, menos juguetes, etc.-, el niño lo podría relacionar con la llegada de su hermano: tenemos que procurar mantener su tiempo especial, los rituales para ir a la cama, seguir diciendo lo mismo sobre que permitimos y que no…

Por otro lado, en caso de que los padres nos tengamos que ausentar durante el parto y la posterior hospitalización, le explicaremos quién tendrá cura de él durante nuestra ausencia. Si es posible, es preferible que el niño esté en un entorno que lo haga sentir seguro, acompañado de los objetos y sus juguetes que le resultan  familiares.

Categoria
Embarazo, Relaciones familiares y comunicación