Tu hijo de 14 meses

En la etapa del año hasta los dos años el nivel de demanda del niño hacia sus cuidadores va disminuyendo poco a poco: por ejemplo, ya no necesita al adulto para moverse.

El niño, pues, se empieza a separar de nosotros. Esta separación es principalmente física, y disfruta explotando su entorno en solitario: ahora pongo el dedo aquí, ahora me voy allí…

Al mismo tiempo, nos necesita y nos reclama: de golpe vuelve apresuradamente, ya sea caminando, gateando… para sentarse en la falda, o está nervioso cuando nos pierde de vista… En este camino hacia su autonomía seguimos siendo muy necesarios. El niño necesita que estemos presentes y saber que nos puede pedir ayuda cuando nos necesite, ya que somos nosotros los que le damos la confianza para crecer.

Fomentar la autonomía es hacer crecer su autoestima, su responsabilidad, su capacidad para resolver problemas… competencias que son muy necesarias en la vida para vivir feliz y en libertad. Así pues, intentemos no sobreprotegerlo ni crear hijos dependientes.

Animémosle a que tenga espacios propios de descubrimiento y alentémosle a conseguir sus retos. Por ejemplo, dejémosle en el suelo con una variedad de papeles, como papel higiénico, de regalo… para que los rasgue y los arrugue; cuando se caiga estemos cerca de él para que pueda apoyarse en nosotros pero dejemos que se intente poner de pie por sí solo… Todas estas acciones le ayudarán, poco a poco, a ser más autónomo.

Junto a las propuestas que le hacemos al niño, si reconocemos sus logros – “Has conseguido recoger el juguete del suelo sin caerte, ¡Muy bien!– también le estaremos motivando en su desarrollo.

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1 a 2 años semana a semana, 1-3 años, El desarrollo de tu hijo, Revisats, Semana a semana