Un hogar seguro y adaptado para nuestro bebé

La llegada a casa de un recién nacido va a representar muchos cambios: junto con los cambios en nuestros horarios y ritmos de vida, también va a ser necesario que adaptemos nuestro hogar y que lo preparemos para que nuestro bebé pueda moverse en él con tranquilidad y seguridad, descubriendo su entorno poco a poco y con confianza.

¿Cómo podemos prevenir los accidentes domésticos más habituales?

Durante el primer año de vida, nuestro bebé irá explorando y descubriendo el mundo que le rodea: se moverá, tocará, jugará con su cuerpo… es así como aprenderá. Durante este periodo es importante que los adultos que cuidamos del bebé le dejemos experimentar y descubrir a su ritmo, al tiempo que le ofrecemos un entorno seguro y acogedor.

Aunque la mayoría de accidentes se dan en situaciones cotidianas, no nos tenemos que angustiar. Podemos conseguir tener un hogar más seguro siendo conscientes de cuáles son los accidentes más habituales y adoptando unas simples medidas de prevención.

Caídas y golpes

  • Intentaremos no dejar nunca solo al bebé en una superficie elevada: podría moverse y caerse. Asimismo, cuando le cambiamos los pañales o le bañamos, prepararemos previamente todo lo necesario.

  • Podemos proteger la cama del niño con barras laterales. Si la cama o la cuna del bebé disponen de barandillas o barras laterales, nos aseguraremos de que estén lo suficientemente juntas como para impedir que la criatura meta la cabeza. La distancia entre los barrotes debería ser inferior a seis centímetros.

  • Colocar un protector de ropa para camas o cunas nos ayudará a evitar que la criatura se haga daño en caso de que se dé un golpe.

  • Evitaremos dejar las ventanas o el balcón abierto si no hay nadie que vigile al niño. También podemos instalar rejas o redes de seguridad para evitar caídas al exterior.

  • Si tenemos escaleras en casa, podemos instalar barreras de protección o puertas de seguridad para evitar que el bebé se caiga.

  • Las cerraduras y los pestillos en las puertas impedirán el paso a las habitaciones o áreas poco seguras. Es importante que estas cerraduras o pestillos estén situados a una altura suficiente para evitar que el niño pueda alcanzarlos o que tenga que ejercer una fuerte presión para poderlos abrir.

  • Protegeremos los ángulos vivos, los bordes o los ángulos puntiagudos con rinconeras.

Asfixia o ahogo

  • Nos aseguraremos de que los pequeños objetos que se puedan romper fácilmente y que el bebé pueda tragarse ahogándose no estén a su alcance. Asimismo, antes de darle cualquier objeto, comprobaremos que no tenga piezas pequeñas ni pilas. En caso de que tenga pilas, es necesario que estén protegidas por un cierre de seguridad que el niño no pueda manipular.

  • Evitaremos que la criatura manipule bolsas de plástico con las que podría taparse la cabeza jugando con ellas.

  • Evitaremos que el bebé duerma rodeado de objetos blandos o que los tenga encima: un cojín o un peluche grande, por ejemplo, podrían taparle la cara.

  • No dejaremos nunca al bebé solo en la bañera.

  • Evitaremos ponerle collarcitos, cadenas u objetos similares.

  • Si tenemos una piscina, colocaremos una red de seguridad alrededor. Es importante asimismo que el siempre que nuestro pequeño esté en la piscina o en los alrededores haya un adulto con él.

Calambres

  • Protegeremos los enchufes con elementos de seguridad para asegurarnos de que nuestro bebé no pueda meter los dedos.

  • Intentaremos que los cables y las conexiones eléctricas no queden al alcance del bebé.

  • No utilizaremos aparatos eléctricos –calefactores, secadoras, etc.– durante el baño o cerca de zonas húmedas o con vapor.

Quemaduras

  • Comprobaremos siempre la temperatura de los líquidos o sólidos que el bebé vaya a consumir o que tengan que entrar en contacto con su piel: la temperatura del agua del baño, la temperatura de la leche del biberón, etc.

  • Los dispositivos anticalentamiento nos pueden ayudar a regular la temperatura del agua de los grifos o de la ducha, evitando quemaduras.

  • La cocina es uno de los lugares donde se acostumbran a producir más accidentes: así, intentaremos limitar el acceso del niño a la cocina si no hay un adulto junto a él. Asimismo, cuando esté presente, intentaremos utilizar los fogones que estén más cerca de la pared y vigilaremos que el mango de las sartenes y las cazuelas no sobresalgan de los fogones o de otras superficies en las que los hayamos dejado.

  • Intentaremos que el niño no pueda entrar en contacto directo con fuentes de calor, tales como hornos, estufas o chimeneas.

Cortes y pinchazos

  • No dejaremos objetos cortantes –tijeras, cuchillos, hojas de afeitar, herramientas de coser u otras herramientas, etc.– al alcance del bebé: conviene guardarlos en un armario al que el bebé no tenga acceso, valorando la opción de tenerlos cerrados con llave.

  • No dejaremos al alcance del niño objetos que se puedan cortar en fragmentos que corten, como cristales, cerámicas…

  • Evitaremos el uso de imperdibles y agujas en la ropa del bebé.

Intoxicación

  • No dejaremos sustancias tóxicas como productos de limpieza, medicamentos, pinturas o cosméticos al alcance del bebé. Los guardaremos en armarios cerrados con paño, o los pondremos en lugares altos o donde la criatura no tenga acceso.

  • Evitaremos sacar los productos tóxicos de su envase original para no generar confusiones.

  • Nunca suministraremos a las criaturas medicamentos que previamente no hayan sido recetados por su pediatra o por un médico autorizado.

  • Evitaremos la presencia de humo –de tabaco, de chimenea, etc.– en los ambientes donde se encuentre el bebé.

  • Es conveniente que tanto los juguetes como todas las prendas del niño cumplan los estándares de seguridad fijados por la Comunidad Económica Europea. 

Contacto con animales

  • Si tenemos en casa animales domésticos o el niño pasa ratos en una casa con animales, acompañaremos al bebé y al animal en su mutuo conocimiento: intentaremos no dejarlos solos y vigilaremos cómo se interrelacionan para evitar mordiscos, arañazos y sustos.

 

Ser conscientes de cuáles pueden ser los accidentes más habituales en casa y llevar a cabo pequeñas acciones preventivas nos ayudará a hacer de nuestro hogar un lugar más seguro para nuestro niño, reduciendo así los riesgos de accidentes al mismo tiempo que el pequeño va descubriendo cosas y aprende a moverse en su entorno.

Categoria
0-1 años, cuidados y seguridad, Salud